La ofensiva ucraniana ha mutado en una campaña de asfixia dirigida a descoyuntar los centros neurálgicos de suministro y las bases de operaciones dentro de territorio controlado por Moscú. La destrucción por parte de las Fuerzas de Operaciones Especiales ucranianas de un puente ferroviario sobre el canal de Crimea del Norte, en las proximidades de Rozdolne, constituye uno de los golpes más relevantes lanzados por Kiev contra las infraestructuras de la península ocupada desde 2014.
El ataque, realizado con drones y coordinado con miembros de la resistencia clandestina en Crimea, supone la primera destrucción confirmada de una infraestructura ferroviaria de estas características en la península y llega en un momento en que Ucrania endurece su lenguaje diplomático y advierte de que podría revisar su enfoque sobre las negociaciones si Moscú continúa sin mostrar, según Kiev, una voluntad real de alcanzar acuerdos.
Las Fuerzas de Operaciones Especiales anunciaron el ataque con un mensaje inequívoco: “Lo sentimos, pero tenemos un anuncio oficial urgente, el puente ferroviario sobre el canal de Crimea del Norte en Crimea ya no existe. El primero ha caído”.
Según Kiev, la infraestructura formaba parte de un corredor ferroviario utilizado para transportar tropas, munición, combustible y suministros militares desde Rusia hacia el frente sur de Ucrania. La línea conecta el puente del estrecho de Kerch con el resto de Crimea y desde allí con las posiciones rusas en las regiones ocupadas de Jersón y la costa del mar de Azov.
“Formaba parte de un corredor de transporte utilizado para mover carga, recursos y suministros militares en dos direcciones clave, desde Rusia a través de Crimea para apoyar a las fuerzas que operan en el frente sur”, explicaron las SOF. Las imágenes difundidas por las autoridades ucranianas muestran el colapso parcial de uno de los tramos del puente y la interrupción de la vía férrea.
La operación fue desarrollada durante varias horas. Tras los primeros impactos, las autoridades rusas enviaron equipos ferroviarios para iniciar las reparaciones. Según las Fuerzas de Operaciones Especiales, esa circunstancia dio paso a una segunda fase del ataque. Los drones ucranianos volvieron a actuar durante la madrugada siguiente y alcanzaron tanto la maquinaria de reparación como los segmentos que todavía permanecían en pie.
Las SOF subrayaron que la operación fue ejecutada conjuntamente con “miembros clandestinos del movimiento de resistencia de las SOF”, un elemento que refleja el interés de Ucrania por combinar ataques tecnológicos con redes de colaboración en territorio ocupado.
Más de sesenta objetivos atacados: Crimea, cada vez más aislada
La destrucción del puente forma parte de una campaña más amplia sobre infraestructuras militares y energéticas rusas en Crimea y otros territorios ocupados.
Las Fuerzas de Sistemas No Tripulados ucranianas afirmaron haber golpeado sesenta objetivos durante la noche del 23 de junio. Entre ellos figuran depósitos de combustible en la central termoeléctrica de Kerch, la subestación eléctrica de Crimea Occidental, sistemas antiaéreos Pantsir-S1, lanzadores S-300, estaciones radar Nebo-U y varios drones de reconocimiento Orion.
También fueron atacados vehículos logísticos y posiciones militares en Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón. El comandante de las fuerzas de drones ucranianas, Robert Brovdi, sostiene que la estrategia busca reducir progresivamente la capacidad de respuesta rusa y preparar futuros ataques sobre nodos críticos.
Las autoridades instaladas por Moscú anunciaron poco después la suspensión de los servicios ferroviarios de pasajeros en toda Crimea. Kerch permanecerá como principal punto de entrada y salida hacia Rusia continental, aunque el movimiento de mercancías y efectivos hacia el centro y el oeste de la península se ha vuelto más complejo.
La campaña ucraniana contra las comunicaciones terrestres y los depósitos de combustible ha provocado además restricciones en el abastecimiento energético y problemas de suministro. El transporte de carburante a través del puente de Kerch sigue sometido a severos controles por temor a sabotajes, mientras las limitaciones de gasolina se extienden incluso a regiones rusas alejadas del frente.
El cierre temporal del puente de Kerch durante más de cinco horas y los apagones registrados en varias localidades de Crimea muestran hasta qué punto la infraestructura de la península se ha convertido en un objetivo prioritario para Kiev.
Putin mantiene sus exigencias y Lavrov se muestra escéptico
La destrucción del puente coincide con un momento de escasas expectativas diplomáticas. Vladímir Putin aseguró que las fuerzas rusas mantienen la iniciativa militar. “Nuestros hombres les están presionando en todas las zonas de combate. En todas partes no hay un solo lugar donde sea al revés. ¡Para nada!”, afirmó el presidente ruso.
Por su parte, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, reiteró que Moscú no renuncia a sus objetivos estratégicos, incluida la neutralidad de Ucrania y las bases de las conversaciones iniciadas en Estambul durante los primeros meses de la guerra. “Estamos preparados para reanudar las negociaciones en cualquier momento, retomándolas donde se interrumpieron”, señaló el ministro ruso.
No obstante, también expresó un profundo escepticismo hacia Occidente. “Toda esperanza de que Occidente actuara como mediador imparcial fracasó hace tiempo. Sencillamente, no hay que tomarles en serio”, agregó Lavrov.
A busy night in occupied Crimea.
— Defense of Ukraine (@DefenceU) June 23, 2026
Ukrainian Unmanned Systems Forces birds struck:
?? Oil storage at Kerch thermal power plant
?? West Crimea electrical substation
? Simferopol gas distribution station
?? 3 Orion attack UAVs near Kerch
? Pantsir-S1, S-300, ZU-23, Nebo-U radar… pic.twitter.com/a15d5cj8dg
Mientras tanto, en Kiev aumenta la sensación de que las negociaciones no pueden prolongarse indefinidamente sin resultados tangibles. Las autoridades ucranianas sostienen que aceptar un alto el fuego sobre las líneas actuales ya constituye una concesión significativa. Sin embargo, también dejan entrever que, si Rusia continúa dilatando el proceso, el enfoque ucraniano podría endurecerse.
Fuentes citadas por medios ucranianos consideran que Kiev ha mejorado significativamente sus capacidades ofensivas y creen contar con un mayor respaldo de Washington para ejercer presión militar sobre Rusia. Un funcionario ucraniano que participó en recientes contactos con Estados Unidos aseguró que Donald Trump considera que Vladímir Putin "no va a hacer nada sin presión”.
En paralelo, Volodímir Zelenski elevó el tono contra Bielorrusia por su creciente colaboración con Moscú. El presidente ucraniano lanzó un ultimátum a Aleksandr Lukashenko para desactivar instalaciones utilizadas por operadores rusos de drones. “Que lo apaguen. Creo que una semana es suficiente para que Lukashenko lo haga. De lo contrario, lo haremos nosotros mismos”, afirmó.
La destrucción del puente ferroviario sobre el canal de Crimea del Norte ilustra la evolución de la estrategia ucraniana. Más que intentar grandes avances territoriales inmediatos, Kiev parece apostar por erosionar la capacidad logística rusa mediante ataques continuados contra infraestructuras críticas. @mundiario