Durante generaciones, la figura paterna estuvo asociada principalmente al trabajo, el esfuerzo y la responsabilidad de proveer; muchos hombres construyeron hogares desde largas jornadas laborales y sacrificios personales para garantizar el bienestar económico de la familia, como una de las principales expresiones de amor.
Esa visión sigue vigente, pero las nuevas generaciones de padres están ampliando el significado de la paternidad: además de proveer, buscan involucrarse más en la crianza y participar activamente en el desarrollo de sus hijos.
Padres activos
En Sonora, la paternidad y la vida productiva están relacionadas: de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2023 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 443 mil 594 hombres de 15 años y más conviven con al menos un hijo.
Además, el 88% participa activamente en la economía y casi siete de cada diez se encuentran entre los 30 y 59 años, una etapa que suele coincidir con los años de mayor desarrollo profesional, liderazgo y toma de decisiones.
Los retos también han cambiado: el informe internacional “State of the World’s Fathers 2026”, elaborado por Equimundo, advierte que muchos padres desean involucrarse más en la vida familiar, pero enfrentan obstáculos relacionados con la falta de tiempo, la presión económica y las exigencias laborales.
Mayores beneficios
La discusión también ha llegado al ámbito del trabajo: el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señala que México mantiene un permiso de paternidad de cinco días laborales, mientras distintas entidades han comenzado a ampliar este derecho para trabajadores del sector público.
Para el organismo, fortalecer los esquemas de corresponsabilidad familiar puede contribuir al bienestar de los hogares y favorecer una mayor participación laboral de las mujeres.
De acuerdo con un análisis publicado por BBVA México sobre las nuevas paternidades, el concepto tradicional del padre como proveedor exclusivo empieza a avanzar hacia modelos más equilibrados.
En éstos, el éxito no se mide únicamente por los logros profesionales o económicos, sino también por la calidad de las relaciones familiares, el acompañamiento de los hijos y una presencia más activa en la vida cotidiana.
Sin abandonar el compromiso de proveer y proteger a sus familias, los padres de hoy enfrentan el desafío de equilibrar trabajo, desarrollo profesional y crianza.
Esta evolución complementa el legado de generaciones anteriores y lo enriquece con nuevas formas de participación y acompañamiento.