El ticket medio de una tienda de regalos, posters o decoración no se aumenta únicamente añadiendo productos al catálogo, sino añadiendo lo que el cliente busca y el punto de venta todavía no tiene.
Los marcos y colgadores para póster son justamente eso, el complemento que el consumidor necesita tras comprar un póster de licencia, una fotografía o un vinilo decorativo, y que en la mayoría de los puntos de venta no está disponible.
La ventaja de incrementar las ventas al exponer un producto de acompañado de su marco correspondiente
Erik es un distribuidor mayorista B2B de decoración mural y licencias oficiales especializado en póster con sus marcos y colgadores, con más de 30 años de trayectoria, fabricación propia en España y más de 100 licencias oficiales (Disney, Marvel, Harry Potter o El Señor de los Anillos entre ellas).
Su principal ventaja es que das solución en el punto de venta, vendes el póster y aprovechas para el cross selling de su marco correspondiente, sin pedido mínimo y con envío gratuito desde 150 € de base imponible.
La compra de un marco no es tema estético, es de medida. El consumidor conoce el tamaño de su póster antes de buscarlo, así que si no dispones el formato correcto no hay venta. Lo ideal es exponer los correspondientes al lado.
El de mayor rotación en el mercado español es el de 61 x 91,5 cm, seguido del 50 x 70 cm (A2+, el maxi póster) y el 30 x 40 cm (A3+, mini pósters y fotografías).
El colgador es el producto con mejor argumento de ticket medio. Destaca por su precio reducido para el consumidor, un margen adecuado para el vendedor y cero fricción en la compra. Su top ventas es el negro básico.
Frente a otros operadores, en Erik suma vendemos pósters, láminas, pósters para puertas, mini pósters y cada uno de estos con sus marcos correspondientes. Todo en un mismo proveedor con garantías como Erik.
¿Qué tener en cuenta antes de completar el surtido?
Completar el catálogo con marcos y colgadores es una decisión de surtido, no de inversión ya que tiene pedido mínimo cero y un riesgo de stock mínimo. El consumidor que compra un póster ya quiere colgarlo. La única pregunta es si el punto de venta quiere ser el lugar donde también resuelva cómo hacerlo.