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El Imparcial 27 Jun, 2026 08:54

¿Usas hielo en la cara? Dermatológos advierten que el contacto directo y prolongado puede causar lesiones y agravar problemas cutáneos

La aplicación de frío en el rostro se ha convertido en una práctica cada vez más común dentro de las rutinas de cuidado de la piel. Desde cubos de hielo hasta rodillos faciales fríos, esta técnica ha ganado popularidad por su capacidad para desinflamar, refrescar y mejorar temporalmente el aspecto del rostro en pocos minutos.

De acuerdo con información recopilada por Infobae, el efecto principal del frío en la piel ocurre gracias a la vasoconstricción temporal, es decir, una contracción momentánea de los vasos sanguíneos. Este proceso ayuda a descongestionar el rostro rápidamente y puede generar cambios visibles casi inmediatos. Sin embargo, aunque muchas personas lo consideran un recurso práctico y accesible, su uso incorrecto también puede traer consecuencias.

¿Qué beneficios tiene aplicar hielo en el rostro?

Uno de los principales beneficios del frío facial es su capacidad para reducir la inflamación. Esto puede ayudar especialmente a disminuir la apariencia de bolsas debajo de los ojos y signos de cansancio visibles después de una mala noche de descanso, jornadas largas o episodios de estrés.

Otro efecto común es la mejora inmediata en la apariencia de la piel. Muchas personas describen este resultado como un “efecto buena cara”, ya que el rostro puede lucir más fresco y con mayor luminosidad tras unos minutos de aplicación.

También destaca su efecto tensor temporal. Por esta razón, algunas personas recurren al hielo antes de eventos, reuniones o celebraciones, ya que puede generar una sensación visual de mayor firmeza en la piel.

Hielo | Foto: Especial (canva)Hielo | Foto: Especial (canva)

¿Cómo aplicar hielo en la cara de forma correcta?

Aunque parece una técnica sencilla, la forma de aplicación es clave para evitar irritaciones o daños en la piel.

La primera regla es evitar el contacto directo del hielo con el rostro. Aplicarlo sin protección puede irritar la piel e incluso causar quemaduras por frío. Lo recomendable es envolver el hielo en una tela fina o utilizar herramientas diseñadas para enfriarse, como rodillos faciales o masajeadores de metal.

En cuanto a la técnica, los movimientos deben ser suaves y ascendentes. Se recomienda deslizar el frío en mejillas, frente y zona de ojeras sin ejercer presión excesiva.

Además, el tiempo de exposición debe ser corto. El objetivo es refrescar y descongestionar, no someter la piel a frío intenso durante periodos prolongados.

¿Quiénes deben tener más cuidado?

Aunque el hielo facial puede ofrecer beneficios temporales, no es una práctica adecuada para todos.

La dermatóloga Leire Barrutia, citada por el medio, advierte que el uso inadecuado del frío puede generar efectos adversos, especialmente en pieles sensibles o con condiciones preexistentes.

Las personas con rosácea activa o sensibilidad extrema deben tener especial cuidado. En estos casos, el frío intenso puede desencadenar irritación, brotes o enrojecimiento. Una alternativa puede ser usar herramientas ligeramente frías en lugar de hielo.

También se recomienda precaución en personas con problemas circulatorios o piel muy seca, ya que el frío extremo podría agravar ciertas molestias cutáneas.

¿El hielo realmente mejora la piel?

Una de las dudas más frecuentes es si esta técnica produce cambios permanentes. La respuesta es no.

El hielo puede mejorar temporalmente la apariencia del rostro, pero sus efectos son visuales y pasajeros. No modifica la estructura de la piel ni reemplaza tratamientos dermatológicos o rutinas de cuidado constantes.

Por eso, es importante mantener expectativas realistas. El frío puede funcionar como una herramienta complementaria para desinflamar o refrescar el rostro, pero no representa una solución definitiva para problemas cutáneos.

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Señales de alerta que no debes ignorar

Si después de aplicar frío en el rostro aparece enrojecimiento fuera de lo normal, ardor, dolor o molestias persistentes, lo más recomendable es suspender de inmediato la práctica.

Ante cualquier reacción inusual, consultar con un especialista en salud cutánea puede ayudar a prevenir complicaciones y encontrar alternativas adecuadas según las necesidades de cada tipo de piel.

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