La presencia de una importante concentración de aerosoles provocada por el polvo del Sahara y las sales marinas comenzó a hacerse visible el fin de semana en Mérida, generando un cielo brumoso y una tonalidad amarillenta en la luz solar, un fenómeno que, aunque es recurrente en esta época del año, pasó inadvertido para buena parte de la población, ya sea por olvido o porque simplemente no sabían del fenómeno natural.
Imágenes de los efectos del polvo del Sahara en Mérida. Foto de Pablo Pay
De acuerdo con infromación de Protección Civil y el Servicio de Monitoreo Atmosférico Copernicus, la llegada de estas partículas ha motivado recomendaciones como mantener una adecuada ventilación en los hogares, evitar la quema de materiales que puedan deteriorar aún más la calidad del aire, así como mantenerse bien hidratados.
Desde las primeras horas del día, el cielo de la capital yucateca presentó una apariencia opaca. Conforme avanzó la jornada y el Sol alcanzó su punto más alto, la luz adquirió un característico tono amarillento.
Durante un recorrido por el Centro Histórico de Mérida, varias personas reconocieron que desconocían que el fenómeno ya se encontraba presente.
Imágenes de los efectos del polvo del Sahara en Mérida. Foto de Pablo Pay
“Sí sé que luego llegan para esta época, pero la verdad desconocía que ya había empezado”, comentó Brenda García, quien realizaba compras en las inmediaciones de los mercados del centro.
La respuesta fue similar entre otros ciudadanos, quienes señalaron que no habían visto información sobre la llegada del polvo del Sahara durante este fin de semana. Incluso algunos afirmaron no percibir cambios importantes en la temperatura.
“Todo el año siento que hace calor; solo a fin de año hace menos calor”, expresó Carlos Yam Sierra.
Aunque este fenómeno no representa un riesgo grave para la mayoría de la población, sí puede provocar molestias en personas con enfermedades respiratorias o alergias, así como en quienes son sensibles a las partículas suspendidas en el aire.
Imágenes de los efectos del polvo del Sahara en Mérida. Foto de Pablo Pay
María José Herrera, quien padece rinitis, explicó que suele resentir este tipo de condiciones ambientales.
“Tengo rinitis, entonces cuando hace demasiado calor me arde la nariz”, comentó. Al preguntarle si estaba enterada de la presencia del polvo del Sahara respondió: “No lo sabía. Sé que cuando las tardes se ven más naranjas es por eso, pero sí me ha afectado. Se me resecan los ojos y se me ponen rojos, aunque me pasa cada que tengo que venir al Centro, así que uso gotas de manzanilla”.
Además, señaló que también experimenta resequedad en la garganta y acumulación de flemas durante estos días.- PABLO CÉSAR MAY PECH