EN EL REGISTRO de precandidatos a gobernadores de Morena en Sinaloa, dos personajes llamaron la atención: Gerardo Vargas, exalcalde de Ahome, un declarado rival de Rubén Rocha a quien también han señalado por tener vínculos con el crimen organizado similares a los que manchan al gobernador con licencia y a sus colaboradores.
Y LA SENADORA Imelda Castro, quien, así como no queriendo, se ha ido distanciando de Rocha para buscar la candidatura con el apoyo de la encuesta y el visto bueno de la dirigencia nacional y de Palacio Nacional, donde no necesariamente están cómodos con el rochismo.
OTROS que antes pintaban para suceder a Rocha, como el senador Enrique Inzunza o el ex alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, quedaron fuera de combate por estar en la lista de indiciados en EU.
LOS ROCHISTAS no las traen todas consigo y, aunque tratarán de colar a alguno de los suyos, se ve muy difícil que lo logren.
EN EL CASO de Sonora, la pelea morenista también tiene lo suyo. El gobernador Alfonso Durazo impulsa a la senadora Lorenia Valles en medio de las presiones que enfrenta por las revelaciones de la prensa estadounidense sobre presuntas indagatorias en su contra, que él ha rechazado.
PERO el alcalde de Cajeme, Javier Lamarque, quien también se registró ayer, pelea fuertemente por la candidatura morenista y lo hace jugando en contra del gobernador.
¿QUIÉN diría que las sucesiones a dos gubernaturas estarían marcadas por expedientes estadounidenses?
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LO QUE desconcertó a muchos fue el registro para la contienda interna de la 4T en San Luis Potosí de Gerardo Sánchez Zumaya, un empresario señalado en casos de lavado de dinero y contratos dudosos con Pemex aunque, probablemente, al final le negarán el registro por esos antecedentes que la FGR tiene en sus anaqueles.
DE HECHO, cuando llegó a apuntarse, la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, y la responsable electoral, Citlalli Hernández, abandonaron el salón del hotel donde se recibía a precandidatos y Sánchez Zumaya se anotó… pero por el PT.
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QUIENES prefieren ver el vaso medio lleno consideran positivo que la CFE, a cargo de Esther Calleja, convoque para el lunes a una mesa de trabajo con las 32 entidades del país para que reporten las zonas en las que se registran más apagones.
QUIENES ven el vaso medio vacío se sorprendieron de que, a estas alturas y después de tantas “interrupciones”, como las califica Claudia Sheinbaum, no exista ya un mecanismo de comunicación inmediata para esa problemática.
DE TODAS formas, resulta interesante que la CFE se ponga las pilas y al menos tenga una actitud muy distinta a la que tenía Manuel Bartlett, quien dejó en condiciones muy delicadas a la empresa eléctrica del Estado.