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El Diario 28 Jun, 2026 18:27

Un médico historiador

Un médico historiador

Hernani Herrera

Hace unos días se conmemoró un aniversario más de la Batalla de El Carrizal, fecha en que un grupo de soldados mexicanos venció a una tropa estadounidense un 21 de junio de 1916. Efeméride que va muy de acuerdo con el personaje del que voy a hablarles. Hace unos días, vía internet, conocí a Adilene Ramírez Carlos. Ella es estudiante de diseño de modas, al mismo tiempo que guarda una pasión por el pasado inculcada por su abuelo, el doctor Rosendo Carlos Martínez. Por razón de una hora conversé con ella en torno a sus memorias sobre aquel que nutrió su curiosidad por los tiempos antiguos.

Rosendo Carlos nació en Sierra Mojada, Coahuila a inicios de la década de los cuarenta. Muy joven migró a Puebla para estudiar la carrera de Médico Cirujano. Para la década de los setenta llegó a nuestra frontera a trabajar en el IMSS. En esta ciudad conoció a su esposa, Carmen Morales, con quien formó una familia. Pasado el tiempo se jubiló y decidió usar su nuevo tiempo libre en desarrollar formalmente una pasión que lo había acompañado desde hace mucho: la historia.

Es así que a principios del nuevo siglo entró a estudiar la maestría en Historia de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Ya que desde pequeño tenía un alma entregada a las artes y las humanidades. Todos estos datos los tiene muy presentes Adilene, quien compartió horas hablando con su abuelo. Desde ahí entendió la importante labor que él emprendió por la memoria de nuestra frontera.

El historiador Rosendo Carlos fue uno de los fundadores de la “Sociedad Paso del Norte por la cultura de la historia”. Por lo que es parte de una generación de destacados historiadores locales como Felipe Talavera y Teodoro Montes. Además, participó en la Delegación Ciudad Juárez de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos, fundada por el profesor Francisco R. Almada. A través de estas agrupaciones Rosendo siempre mostró su emoción por el rescate de acontecimientos históricos en la región. Por eso uno de sus principales temas de interés fue la Batalla de El Carrizal.

Adilene recuerda aquellos momentos en que iba a la primaria y no entendía algún tema de historia. Pero sabía que tenía a todo un profesor en casa, quien con paciencia y cariño le enseñaba. Es por ello que habla con orgullo sobre los libros que su abuelo publicó sobre El Carrizal. Igualmente comparte con entusiasmo todo el trabajo de investigación que él hizo para apoyar la reinauguración del museo de aquella comunidad del municipio de Ahumada.

Don Rosendo Carlos, como buen detective del pasado, fue siguiendo los indicios que descubría a través de otras investigaciones sobre El Carrizal. Sin embargo, sus motivaciones lo llevaron a tomar libreta y grabadora en mano para buscar la mayor cantidad posible de testimonios de familiares de aquellos soldados que se enfrentaron a las tropas estadounidense que iban tras Villa. Eso le llevó a que algunas familias le fueran obsequiando objetos de aquella época.

Poco a poco el profesor fue adquiriendo una erudición sobre esa batalla, sin embargo, nunca pensó en ese conocimiento de manera egoísta. En realidad, su visión siempre fue poner la historia al servicio de las comunidades. En consecuencia, decidió donar fotografías, rifles y demás artilugios relacionados con ese hecho para enriquecer las colecciones del museo de El Carrizal. Su nieta me hizo imaginar aquellas conmemoraciones en aquel lugar donde junto a su abuelo percibió el impacto que puede tener la historia en la vida de las personas.

“Yo me nutría escuchándolo”, me dice Adilene en la última parte de la entrevista. Una frase que refleja la generosidad con que su abuelo compartió aquella pasión enorme por la historia de nuestra región. Por eso creo que debemos seguir honrando la memoria de aquellas personas que como Rosendo Carlos hicieron de nuestra historia su misión de vida. Honor a quien honor merece.

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