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Mundiario 29 Jun, 2026 03:45

Feijóo y el reto de formar un Gobierno basado en el mérito y la experiencia

Alberto Núñez Feijóo intervino en el foro anual Taleñto España 2026, celebrado en las renovadas y magníficas instalaciones del Matadero, en Madrid, el pasado 11 de junio de 2026. Allí tuve la oportunidad de escuchar al líder del Partido Popular decir durante su discurso de presentación de su Estrategia Nacional del Talento que va a recuperar precisamente el talento para la gestión pública. Prometió que garantizaría que la capacidad técnica y la experiencia iban a ser los méritos principales para acceder a un cargo en su Gobierno, "por encima de la afiliación política". La Constitución otorga al presidente la facultad exclusiva para elegir a sus ministros, sin establecer requisito alguno para acceder a esa máxima responsabilidad política en la nación. Tampoco la Ley del Gobierno regula condición alguna para poder ser nombrado miembro del Ejecutivo, limitándose a reiterar esta potestad única en manos del presidente.

Y es que "ser ministro" ha sido durante mucho tiempo una aspiración principalmente de quienes nos dedicamos al servicio público, pero también, en menor medida, de algún profesional del sector privado. Porque, sin duda, no hay mayor honor ni más atractiva dedicación que contribuir a la mejora de la vida de los ciudadanos desde la máxima autoridad en una determinada materia de la acción política y administrativa.

Sin embargo, el cargo de ministro, como otros tantos que no dependen del mérito y la capacidad individual, sino del libre criterio de quien los nombra, no siempre se decide por esos requisitos de preparación y aptitud. Son muchos los ejemplos en nuestra ya larga experiencia democrática en los que ha quedado evidenciado que la elección de los ministros respondía a otros factores, como los equilibrios territoriales o los requerimientos partidistas. Si Feijóo se pronuncia públicamente a anteponer el mérito y la experiencia sobre la afiliación partidista, no hay por qué no creerlo ahora; otra cosa será que pueda cumplirlo efectivamente una vez llegado el momento decisivo de formar su primer Gabinete.

La Constitución deja en manos del presidente la elección exclusiva de los ministros. El equilibrio entre mérito, experiencia y exigencias políticas ha marcado todos los gobiernos democráticos

Dentro del Derecho Constitucional y de la Ciencia Política, la reflexión y el análisis del Gobierno constituyen una de las materias más interesantes, porque combinan sutiles conocimientos teóricos con una práctica política muy compleja. Y dentro de esa parte del Derecho Constitucional que estudia el Gobierno, todo lo referente a la vida del órgano atrae mucho interés. Más interés todavía si hablamos de un Gobierno de coalición, como parece que será el próximo presidido por Núñez Feijóo.

Añádase que el Gobierno es un órgano muy escasamente regulado en todas las constituciones democráticas, pues en estas encontramos pocos artículos que disciplinan al Ejecutivo, frente a la extensa regulación que reciben los parlamentos, la Jefatura del Estado o el Poder Judicial.

Distintos modelos y esquemas gubernamentales

En estos años que abarcan el periodo a partir de 1977, hemos tenido en España distintos modelos y esquemas gubernamentales, desde ministros llamados "de Estado", al modo francés, sin encargarles ninguna vicepresidencia, hasta la práctica de nombrar varias vicepresidencias con responsabilidades también al frente de un departamento ministerial.

A pesar de la reacción hiperbólica de la oposición, los cambios de ministros en el Gobierno siempre han denotado una reacción rápida y contundente ante un eventual deterioro que era inevitable tras una crisis, en la que la oposición, como es natural, no suele colaborar. Con todo, el modelo constitucional ha funcionado y, en la mayoría de los casos, los ministros de nuestra democracia han desarrollado una labor digna. @mundiario

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