Durante décadas, las tandas de penaltis fueron uno de los territorios más seguros del fútbol alemán. Se podía discutir si Alemania jugaba mejor o peor que su rival, pero cuando un partido llegaba a los once metros existía una sensación casi automática: los alemanes encontraban la manera de ganar.
Por eso la eliminación ante Paraguay en el Mundial 2026 ha provocado mucho más ruido que una simple derrota. Alemania cayó en los penaltis, algo que ya de por sí supone un golpe histórico, pero las informaciones aparecidas después del partido han terminado de encender el debate.
Según publicaron medios alemanes, la selección tuvo problemas para encontrar un sexto lanzador cuando la tanda entró en la muerte súbita. Joshua Kimmich buscó voluntarios y varios futbolistas presentes sobre el césped no quisieron asumir la responsabilidad. Finalmente fue Jonathan Tah quien dio un paso al frente pese a que nunca había lanzado un penalti como profesional.
El central terminó fallando, pero reducir toda la historia a ese lanzamiento sería injusto. Alemania no quedó eliminada por Tah. Antes ya habían fallado Kai Havertz y Nick Woltemade, mientras que Paraguay seguía con vida gracias a las intervenciones de Orlando Gill. La tanda fue una sucesión de errores alemanes, no una fotografía aislada.
De hecho, el gran debate en Alemania no gira alrededor de la ejecución de Tah. Lo que se está cuestionando es cómo una selección de primer nivel llegó a una situación en la que un defensa sin experiencia desde los once metros terminó siendo la opción más convencida para lanzar.
La discusión golpea directamente uno de los símbolos históricos de la Mannschaft. Alemania construyó buena parte de su leyenda moderna alrededor de la fortaleza mental. Generaciones enteras crecieron viendo a los alemanes sobrevivir bajo presión cuando otros se derrumbaban. Las tandas eran casi una extensión natural de esa identidad.
Ahora la conversación es completamente distinta. Ya no se habla de confianza, personalidad o sangre fría. Se habla de dudas, de vacilaciones y de jugadores evitando una responsabilidad que antes parecía asumirse de forma natural.
Tampoco ayuda el contexto. Alemania encadenó eliminaciones en la fase de grupos de Rusia 2018 y Qatar 2022. En Estados Unidos, México y Canadá llegó a las eliminatorias, pero cayó a las primeras de cambio contra una Paraguay que supo resistir durante 120 minutos y aprovechar su oportunidad en la tanda.
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— Copa Mundial FIFA ? (@fifaworldcup_es) June 29, 2026
Por eso las críticas también alcanzan a Julian Nagelsmann. En Alemania se preguntan cómo una selección que aspiraba a pelear por el título no tenía perfectamente definido un escenario tan previsible como una tanda de penaltis. La sensación es que el problema va mucho más allá de un lanzamiento fallado.
Porque Tah erró su penalti. Eso ocurre en el fútbol. Lo verdaderamente llamativo es que, según las informaciones aparecidas después, Alemania tuvo dificultades para encontrar a alguien dispuesto a tirarlo. Y para un país que convirtió los penaltis en parte de su identidad competitiva, esa imagen puede resultar mucho más dolorosa que la propia eliminación.@mundiario