Todos sabemos lo que son las telenovelas. Creo que crecimos viéndolas… y no lo nieguen.
Todavía recuerdo aquella frase que decían nuestras mamás o abuelas: “Ya va a empezar la comedia”. Nunca entendí por qué llamaban así a las telenovelas, pero era una expresión muy común hace más de 30 años.
Si de presumir se trata, en mi familia quedamos completamente atrapados con Cuna de Lobos. Era de esas historias que paralizaban al país.
Además, existía una revista llamada Teleguía, donde podías leer el resumen completo de los capítulos de toda la semana. Era una maravilla. Aunque algún día te perdieras la transmisión, siempre estabas enterado de cómo iba la historia.
Todo este viaje a la nostalgia viene porque recientemente vi una obra de teatro que justamente rinde homenaje a ese universo y se llama No es otra telenovela mexicana.
Para la ocasión invité a mi amigo Víctor Noriega a acompañarme. Nos sentamos en nuestras butacas y, desde los primeros minutos, comenzaron las carcajadas… y ya no pararon.
¿De qué trata?
Pues de todos los ingredientes que hicieron famosas a las telenovelas mexicanas.
Está la clásica joven humilde de provincia que llega a la gran ciudad —así lo plantea el género, no es un comentario despectivo— para trabajar en la casa de una familia adinerada: los Betancurt.
Ahí conoce al inevitable amor imposible.
Por supuesto, ella se llama María, porque ese nombre parece requisito indispensable para cualquier protagonista de melodrama. Él, en cambio, es José Camelo: el típico galán alto, guapo, casi rubio y de ojos claros, siguiendo el estereotipo que durante décadas vimos en la televisión.
Pero la obra no sólo juega con esos lugares comunes.
En un momento incluso explica, con muchísimo humor, por qué durante tantos años los personajes de las telenovelas respondían a esos estereotipos.
Y cuando crees que ya sabes hacia dónde va la historia, todo da un giro inesperado y el melodrama se transforma en una divertida historia de misterio.
La verdad, me gustó muchísimo porque alguien, por fin, decidió reírse con cariño de un género en el que los mexicanos hemos sido referencia mundial.
El responsable de esta idea es Quecho Muñoz, quien escribe, dirige y además actúa en la obra.
Lo acompañan Lorena D’La Garza, María Ayuso, David Anguiano y Leslie Martínez, todos interpretando a una gran cantidad de personajes que representan los clichés más entrañables de las telenovelas.
Mientras veíamos la función, Víctor Noriega —quien además fue protagonista de este género durante muchos años— me comentaba el enorme esfuerzo físico que implica hacer esta comedia.
Cada actor cambia de personaje constantemente, modifica voces, posturas, movimientos y energías. Es un trabajo corporal impresionante que pocas veces el público alcanza a dimensionar.
Es una labor titánica.
Pero el resultado vale completamente la pena, porque durante 90 minutos no dejas de reírte de este maravilloso absurdo llamado telenovela.
Quecho, muchas felicidades.
No es fácil escribir, dirigir y además actuar en una misma producción, y tú lo haces con enorme talento.
Mis respetos.
Estoy seguro de que esta puesta en escena seguirá conquistando al público.
No es otra telenovela mexicana se presenta en el Teatro Wilberto Cantón todos los viernes a las 20:30 horas.
Los invito a que me sugieran, comenten y también me recomienden lo que les gusta.
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Nos leemos la próxima semana.
Ricardo Tinajero
Periodista y productor
Tel. 5585346912