El despliegue de la Estrategia de Movilidad Integral de la Host City Monterrey para la Copa Mundial de la FIFA 2026 marcó un hitohistórico, logrando una transformación radical en los hábitos de desplazamiento de los ciudadanos y visitantes.
Tras la conclusión de los cuatro encuentros disputados en el Estadio Monterrey, las cifras revelan un éxito sin precedentes en la gestión de flujos masivos: seis de cada 10 personas optaron por desplazarse en transporte público.
La Host City Manager informó que, durante el torneo, el Gigante de Acero recibió a un total de 204 mil 627 aficionados que presenciaron los duelos entre Suecia vs. Túnez, Túnez vs. Japón, República de Corea vs. Sudáfrica, y el vibrante choque de dieciseisavos de final entre Países Bajos y Marruecos.
La estrategia implementada, añadió, impactó directamente a la totalidad de los asistentes, consolidando una evolución cultural donde la mayoría optó por abandonar el auto particular.
El triunfo del transporte público
De acuerdo con el balance final del Comité Organizador, el reparto modal mostró una clara preferencia por las alternativas colectivas:
- Movilidad masiva: Seis de cada 10 aficionados utilizaron el Metro y las Rutas Dedicadas como su principal medio de transporte.
- Plataformas a demanda: Dos de cada 10 asistentes recurrieron a servicios de transporte por aplicación.
- Vehículo particular: Apenas poco más de 1 de cada 10 personas decidió utilizar su propio automóvil para llegar al estadio.
- Otras opciones: Un 4% de los visitantes se trasladó en autobuses de turismo, mientras que un 2% aprovechó el sistema inteligente de Park & Ride.
Colaboración estratégica
Este logro fue posible gracias a una arquitectura organizativa de precisión que involucró a organismos internacionales y locales, incluyendo a FIFA Movilidad, la Secretaría Técnica del Gobierno de Nuevo León, el Instituto de Movilidad y Accesibilidad (IMA), y el municipio de Guadalupe, además de socios tecnológicos y de transporte como Uber, Trimex y Parkit.
Las autoridades destacaron que la integración del “know-how global” permitió una proyección eficiente de la movilidad, dejando un precedente sobre cómo las grandes metrópolis pueden gestionar eventos de talla mundial priorizando la sustentabilidad y la eficiencia tecnológica.