La política francesa vuelve a girar en torno a Marine Le Pen. Cuando parecía que la sentencia por corrupción dictada en marzo de 2025 podía cerrar definitivamente su aspiración al Palacio del Elíseo, el Tribunal de Apelación ha modificado sustancialmente el alcance de la condena y ha despejado el principal obstáculo judicial que amenazaba su cuarta candidatura presidencial.
La líder de Reagrupamiento Nacional (RN) compareció pocas horas después del fallo para anunciar públicamente que concurrirá a las elecciones presidenciales previstas para abril y mayo de 2027, convencida de que aún puede agotar todas las vías judiciales para defender su inocencia y evitar que la condena condicione la campaña.
"Seré candidata a las elecciones presidenciales", afirmó durante una entrevista en el primetime de la televisión francesa en el canal TF1, donde compareció junto al presidente de su partido, Jordan Bardella, el delfín de 30 años llamado durante los últimos meses a asumir el relevo de la candidatura del RN si la Justicia impedía definitivamente la candidatura de Le Pen.
La resolución del Tribunal de Apelación supone un punto de inflexión a un año de que comience la pugna encarnizada por suceder al presidente Emmanuel Macron. Los magistrados reducen la pena de inhabilitación a 15 meses, computados desde la sentencia inicial de marzo de 2025, además de rebajar la condena de prisión de cuatro a tres años en suspenso y establecer un año de control mediante brazalete electrónico.
El elemento decisivo reside precisamente en el calendario. Al computarse el periodo de inhabilitación desde la primera sentencia, la sanción habrá quedado extinguida cuando los franceses acudan a las urnas en 2027, permitiendo que Le Pen pueda inscribir su candidatura. La líder ultra anunció además que recurrirá ante el Tribunal de Casación, análogo francés al Tribunal Supremo español, con el objetivo de eliminar también la obligación de portar un brazalete electrónico durante un año.
Bardella seguirá en reserva
Hasta hace apenas unos meses, buena parte de la clase política francesa daba prácticamente por amortizada la carrera presidencial de Le Pen. La sentencia de primera instancia, que incluía cinco años de inhabilitación con ejecución inmediata, parecía cerrar definitivamente su ciclo político tras tres intentos fallidos por alcanzar la Presidencia frente a Macron.
Sin embargo, el fallo de apelación modifica completamente el panorama. Le Pen llega ahora a la precampaña como una dirigente judicialmente condenada, pero políticamente habilitada para concurrir en las elecciones, una circunstancia que previsiblemente marcará todo el debate electoral francés durante los próximos meses.
La incertidumbre judicial había impulsado el ascenso de Bardella como posible candidato presidencial. El joven dirigente ideológico en el fondo, pero moderado en las romas, aparecía incluso por delante de Le Pen en algunas encuestas elaboradas durante los meses de mayor incertidumbre. Sin embargo, ambos escenificaron este lunes un cierre de filas que indicaría que el presidente del RN y líder del grupo parlamentario Patriotas por Europa (PfE) en el Parlamento Europeo se quedará en la banca. Le Pen, no obstante, que querido ratificar en TF1 que no existen fricciones entre ambos y que, por el contrario, será su opción para convertirse en primer ministro.
Le Pen confirmó que ambos han pactado concurrir juntos a las elecciones y definió su relación como un “binomio ganador”. Según explicó, Bardella asumiría el cargo de primer ministro en caso de victoria electoral. El tándem pretende transmitir continuidad generacional sin abrir una pugna interna en el partido que pudiera debilitar a la extrema derecha en el momento de mayor expectativa de poder desde su fundación.
Una condena que seguirá pesando en campaña
Aunque la reducción de la pena mantiene viva su carrera política, el caso judicial continúa siendo uno de los principales flancos abiertos para la dirigente francesa. Le Pen fue condenada por apropiación indebida de fondos públicos relacionados con el uso de recursos del Parlamento Europeo destinados, según la sentencia, a financiar personal que trabajaba realmente para el entonces Frente Nacional entre 2004 y 2016.
El tribunal consideró acreditada la existencia de un sistema de contratos ficticios que habría desviado alrededor de 4,4 millones de euros hacia la estructura del partido nacional. Durante el proceso de apelación, Le Pen suavizó considerablemente el tono utilizado tras la primera sentencia. Abandonó las acusaciones directas contra la Justicia francesa y reconoció posibles errores administrativos, aunque insistió en que nunca existió una voluntad delictiva.
El alivio judicial llega acompañado de un nuevo frente. Hace apenas una semana, la Fiscalía Europea anunció una nueva investigación sobre el destino de fondos europeos vinculados a formaciones de extrema derecha con ramificaciones en Francia, España, Italia y Bélgica. Le Pen considera que existe un tratamiento desigual hacia su partido respecto a otras fuerzas políticas y mantiene que continuará utilizando todos los recursos legales disponibles para defender su inocencia.
Francia entra en modo presidencial
Con Macron imposibilitado constitucionalmente para optar a un tercer mandato consecutivo, la carrera hacia el Elíseo se presenta completamente abierta. La confirmación de la candidatura de Marine Le Pen devuelve al centro del tablero político francés a la figura que durante más de una década ha protagonizado el crecimiento electoral de la extrema derecha.
Las elecciones del 18 de abril y 2 de mayo de 2027 se perfilan ahora como un nuevo duelo sobre el futuro político de Francia, en un contexto marcado por la inmigración, la seguridad, la economía, la guerra en Ucrania y el papel de la Unión Europea.
La resolución judicial no elimina las consecuencias penales para Le Pen, pero sí evita que la Justicia decida de antemano quién puede competir por la Presidencia. El resto volverá a depender, como ella misma subrayó tras conocer el fallo, del veredicto de las urnas. @mundiario