Cerca de 1,000 koalas fueron abatidos desde helicópteros en Australia después de que un incendio destruyera parte de su hábitat y, según las autoridades, dejara a muchos animales heridos, deshidratados o sin alimento suficiente para sobrevivir.
El operativo ocurrió en 2025 en el Parque Nacional Budj Bim, en el estado de Victoria. El gobierno defendió los disparos como una medida para evitar que los koalas murieran lentamente, pero activistas y especialistas cuestionaron una decisión que todavía deja una pregunta abierta: ¿realmente era imposible rescatar a algunos de ellos?
La cifra también requiere una precisión. Los primeros reportes hablaron de unos 750 koalas, pero información posterior de medios australianos elevó el número a cerca de 1,000 animales abatidos.
¿Por qué decidieron matar a los koalas?
Un incendio provocado por un rayo quemó alrededor de 2,200 hectáreas del parque y destruyó grandes extensiones de eucalipto, principal fuente de alimento de los koalas.
El gobierno de Victoria explicó que muchos animales quedaron atrapados en zonas con pocos árboles disponibles y sin condiciones suficientes para recuperarse.
Según las autoridades, algunos presentaban heridas graves, deshidratación y pérdida de peso.
El objetivo del operativo, sostuvieron, era evitar que los animales afectados murieran lentamente por hambre o por las lesiones provocadas por el fuego.
¿Por qué dispararon desde helicópteros?
Las autoridades afirmaron que algunas zonas eran demasiado peligrosas para llegar caminando.
El terreno era accidentado y todavía había árboles dañados por el incendio que podían caer sobre los equipos de rescate.
Por esa razón, el gobierno decidió utilizar helicópteros y tiradores especializados.
Los koalas eran observados desde el aire antes de recibir el disparo y, según el gobierno, durante una primera fase veterinarios revisaron en tierra algunos de los animales abatidos para confirmar que se encontraban en malas condiciones.
Las autoridades defendieron que era la única opción viable en áreas donde los equipos terrestres no podían entrar con seguridad.
¿Por qué el operativo generó tanta indignación?
El principal cuestionamiento fue sencillo: ¿cómo se podía saber desde un helicóptero si un koala realmente no tenía posibilidades de sobrevivir?
Activistas y especialistas señalaron que una evaluación aérea podría no ser suficiente para conocer el estado completo de un animal.
También expresaron preocupación por la posibilidad de que algunas hembras abatidas llevaran crías.
Rolf Schlagloth, investigador de CQUniversity Australia, consideró que el método parecía demasiado indiscriminado y sostuvo que el rescate debería ser la primera opción cuando las condiciones lo permitan.
¿Los koalas están en peligro de extinción?
La respuesta depende de la zona de Australia.
Los koalas están considerados en peligro bajo la legislación federal en regiones como Queensland, Nueva Gales del Sur y el Territorio de la Capital Australiana.
La situación es distinta en Victoria.
En algunas partes de ese estado existen poblaciones numerosas de koalas que pueden concentrarse en áreas donde el alimento no alcanza para todos.
Esto ayuda a entender por qué el problema de Budj Bim no comenzó únicamente con el incendio.
¿Qué tienen que ver las plantaciones de eucalipto?
Especialistas han señalado que las plantaciones comerciales de eucalipto ubicadas alrededor del parque pueden atraer a los koalas.
Cuando esos árboles son talados, los animales pueden desplazarse hacia zonas protegidas cercanas.
El resultado es una mayor concentración de koalas en espacios donde el alimento y el territorio son limitados.
El incendio agravó la situación al destruir parte de los árboles disponibles dentro del parque.
Por eso, algunos grupos consideran que el problema fue provocado por una combinación de factores:
- Concentración de koalas;
- Tala de plantaciones cercanas;
- Menor espacio disponible;
- Pérdida de alimento;
- Daños provocados por el incendio.
¿El gobierno enfrenta una demanda por el caso?
Sí.
La organización Australians for Animals presentó una demanda ante la Suprema Corte de Victoria para cuestionar la legalidad de la autorización que permitió disparar a los koalas desde helicópteros.
El grupo busca que se determine si la decisión del gobierno fue válida.
Uno de los puntos centrales es establecer si existían otras opciones para rescatar o rehabilitar al menos a una parte de los animales antes de decidir sacrificarlos.
¿Qué sigue ahora?
El caso enfrenta dos posiciones.
Para el gobierno, el operativo evitó que animales gravemente afectados murieran lentamente por hambre, heridas o deshidratación.
Para sus críticos, la eutanasia pudo utilizarse antes de agotar otras posibilidades.
La discusión va más allá de los koalas abatidos.
También cuestiona cómo deben responder las autoridades cuando un desastre natural deja miles de animales heridos y el rescate no es sencillo.
El problema no tiene una respuesta fácil.
Dejar morir a un animal puede prolongar su sufrimiento.
Pero decidir matarlo también exige demostrar que no existía una alternativa razonable para salvarlo.
Por eso, la pregunta que sigue rodeando el caso es la misma que surgió desde que se conocieron los disparos: cuando un animal está herido después de un desastre, ¿en qué momento ayudarlo deja de significar rescatarlo y pasa a significar decidir que debe morir?