Historias como la de Nikolina Kovalenko (a quien conocí hace dos años en México) nos recuerdan la capacidad del arte de representar la belleza del planeta, movilizar conciencias y convertir admiración en compromiso. Su reciente participación en la Gala del Océano, a bordo del Peace Boat; en el marco del Día Mundial de los Océanos (ONU) y la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible, es un reconocimiento a los artistas en la construcción de un futuro más sostenible.
Los grandes desafíos ambientales exigen mucho más que políticas públicas, avances científicos o inversiones tecnológicas. Demandan imaginación, emociones e historias capaces de conectar.
Nikolina Kovalenko verdaderamente construye un puente entre la belleza de los océanos y la conciencia de quienes los observamos.
Cada nueva obra refleja evolución, mayor profundidad y, sobre todo, una convicción inquebrantable: utilizar el arte para inspirar la conservación de nuestros ecosistemas marinos.
Un encuentro internacional dedicado al futuro de los océanos y la acción climática
Nikolina fue invitada a formar parte de la Ocean Gala, lo cual es un reconocimiento internacional muy significativo.
Organizada por el Día Mundial de los Océanos y la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible, esta iniciativa global busca acelerar el conocimiento científico y la cooperación internacional para proteger el océano, fuente de vida para todo el planeta. (?unworldoceansday.org)
Representantes de Naciones Unidas, líderes empresariales, organizaciones civiles, movimientos juveniles, científicos, innovadores y promotores del desarrollo sostenible con un mismo objetivo: fortalecer alianzas para enfrentar la crisis climática y proteger nuestros mares.
Porque la ciencia explica.
La política propone.
La tecnología desarrolla soluciones.
Pero el arte logra algo diferente: hace sentir.
Aquello que logramos sentir profundamente es mucho más difícil de ignorar.
Peace Boat convocó creadores capaces de compartir su fascinación por el océano desde una perspectiva única, pues la cultura constituye una poderosa herramienta para impulsar cambios sociales. (?peaceboat-us.org)
Nikolina fue una de esas voces, que habla mediante colores y que construye arrecifes sobre un lienzo, mientras muchos arrecifes reales desaparecen lentamente bajo el efecto combinado del cambio climático, el aumento de la temperatura del mar, la acidificación oceánica y la presión humana. Una voz que nos explica:
“Utopian Reefscapes”, una esperanza.
“Mi serie Utopian Reefscapes imagina un océano lleno de vida, incluso cuando lo estamos perdiendo a un ritmo alarmante debido al cambio climático y al impacto humano. A través de mis pinturas, intento capturar este hipnotizante mundo submarino mientras todavía existe… Pinto un Jardín del Edén, donde prosperan corales de todas las formas y colores. …Portales hacia un mundo extraordinario que está desapareciendo rápidamente.”
Nikolina decide pintar el futuro que todavía estamos a tiempo de construir
No ignora la crisis.
No maquilla el deterioro.
Tampoco acepta que la pérdida sea inevitable.
Cada uno de sus arrecifes, funciona como un recordatorio de aquello que aún podemos preservar si actuamos con rapidez.
Los corales parecen respirar.
Las tonalidades transmiten movimiento.
Detrás de esa belleza existe un mensaje incómodo: muchos de estos ecosistemas ya no existen con la misma vitalidad.
Otros podrían desaparecer durante las próximas décadas.
Ahí radica el enorme valor de su trabajo.
Primero nos invita a maravillarnos, después, a actuar.
Como ella misma afirma:
“El arte tiene el poder de inspirar, educar, movilizar y generar cambios al crear una conexión emocional. Espero que Utopian Reefscapes despierte curiosidad, asombro, alegría y, lo más importante, un sentido de responsabilidad compartida por nuestro planeta frágil y hermoso.”
Con frecuencia hablamos de innovación azul, economía azul, soluciones basadas en la naturaleza o resiliencia climática.
La innovación también puede surgir desde un estudio de pintura.
Que un pincel también puede cambiar percepciones, inspirar decisiones futuras o sembrar conciencia en miles de personas.
Las grandes transformaciones sociales comenzaron cambiando, primero, nuestra manera de ver el mundo.
Cada vez con mayor fuerza los espacios internacionales como Peace Boat, incorporan a la comunidad artística en las conversaciones sobre el futuro del planeta.
Porque proteger al océano es tarea de todos, una responsabilidad compartida, donde Nikolina confirma que el talento adquiere una dimensión distinta cuando se pone al servicio de una causa superior.
Su reconocimiento internacional es una señal esperanzadora de que el mundo comienza a valorar el papel del arte en la construcción de sociedades más conscientes y comprometidas con la naturaleza.
Ojalá cada vez más artistas encuentren inspiración en la biodiversidad, más científicos encuentren aliados en la creatividad y más empresas comprendan que invertir en cultura ambiental también significa invertir en sostenibilidad.
Proteger el océano empieza cuando logramos enamorarnos de él, no cuando entramos al mar.
Su obra nos recuerda que todavía estamos a tiempo de reimaginar nuestros océanos. Que quizá, antes de salvar un arrecife, primero necesitamos ser capaces de imaginarlo plenamente vivo. Y entonces, su arte nos inspire a juntos realizar (dentro y fuera del océano y del arte):
¡¡¡Millones de acciones sostenibles!!!