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El Diario 11 Jul, 2026 20:58

Rinden homenaje a estudiante fallecido en accidente

La silla que habría ocupado Diego Giovanni Esparza González permaneció vacía, pero su nombre fue el más pronunciado durante la ceremonia de graduación del Conalep Plantel II. Aunque no alcanzó a recibir su título de técnico bachiller, sus compañeros sí cruzaron el escenario con él en el recuerdo y la generación 2023-2026 quedó marcada para siempre con su nombre.
Entre aplausos, abrazos y lágrimas, la institución rindió un homenaje póstumo al estudiante, quien falleció hace aproximadamente dos meses en un accidente automovilístico, semanas antes de concluir sus estudios.
La ceremonia reunió a 440 egresados de las carreras de Electromecánica Industrial, Mantenimiento de Sistemas Automáticos, Optometría, Asistente Directivo, Autotransporte y Motores a Diésel.
Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando Omar Bazán Flores, director general del Conalep en Chihuahua, y Gladys Rodríguez, directora del Plantel II, descendieron del escenario para entregar a los padres de Diego Giovanni una placa de reconocimiento póstumo.
“Los señores estaban devastados. El doctor Omar Bazán y yo bajamos hasta donde ellos estaban para entregarles la placa porque no pudieron subir al escenario”, recordó Rodríguez.
La directora explicó que la decisión de nombrar la generación en honor a Diego Giovanni surgió después de que la comunidad escolar acompañó a la familia durante los días posteriores al fallecimiento.
“Regularmente buscamos que el nombre de la generación corresponda a alguien que haya significado para la escuela, no nada más poner un nombre. En esta ocasión quisimos manifestarle a la familia que estamos con ellos y que el joven seguía con nosotros”, expresó.
Rodríguez recordó que Diego Giovanni cursaba Electromecánica Industrial, pero su paso por el plantel no se limitó a las aulas. Además de sus estudios, colaboraba en el mantenimiento y conservación del jardín botánico de la escuela cuando se requería apoyo.
“Había colaborado para la escuela, no solo en sus estudios. Era de esos jóvenes que se involucran un poquito más”, comentó.
Lejos de pasar desapercibido, era un estudiante conocido por su carácter alegre y por la facilidad con la que convivía con sus compañeros.
“Era un joven muy querido por sus compañeros. Era un joven alegre”, señaló.
Tras el accidente, el plantel evitó hacer público el homenaje de inmediato por respeto al duelo de la familia.
“A veces los jóvenes querían que se mencionara desde el principio, pero entendíamos el dolor de la familia. No dijimos nada hasta acudir a la funeraria y platicar con ellos. Después acudieron al plantel y aceptaron que se hiciera el homenaje”, explicó.
Fue durante esas conversaciones cuando el padre de Diego compartió con la directora una promesa que su hijo repetía constantemente.
“Siempre les decía que les iba a entregar su título de técnico bachiller. Como cualquier padre, tenían preocupaciones porque era un muchacho muy sociable y le gustaba convivir, pero él siempre les decía que iba a terminar la escuela y les iba a dar ese título”, relató.
Rodríguez destacó que Diego Giovanni se preocupaba por su educación.
“No llevaba malas calificaciones. Era un muchacho que convivía mucho con sus compañeros y tenía muy clara esa meta de terminar la escuela”, afirmó.
La directora reconoció que la ceremonia fue especialmente difícil por el estado emocional de los padres.
“Uno nunca se prepara para enterrar a un hijo. Cuando un hijo fallece en un accidente nadie está preparado para eso. Por eso decidimos acercarnos nosotros”, expresó Gladys Rodríguez.
El homenaje concluyó con una canción interpretada por sus compañeros, quienes unieron sus voces para despedir a Diego, quien habría recibido su constancia de técnico bachiller junto con ellos.
La generación 2023-2026 terminó así su ceremonia, con un reconocimiento que trascendió los diplomas.
El nombre de Diego Giovanni Esparza González quedó inscrito como el de un estudiante que, de acuerdo con sus maestros y compañeros, dejó huella por su participación en la vida del plantel, por su disposición para colaborar y por la promesa que alcanzó a hacerles a sus padres: terminar la preparatoria y entregarles su título de técnico bachiller, a pesar de que perdió la vida.
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