Para millones de mexicanos, estudiar más que sus padres representó una oportunidad para avanzar. Terminar la preparatoria, cursar una licenciatura o alcanzar un nivel educativo que no existía en el hogar de origen se convirtió en una meta posible. Sin embargo, ese esfuerzo no siempre se tradujo en una casa, ahorros, terrenos, un negocio o mayor tranquilidad económica.
La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), encontró que 71.4% de los adultos considera que alcanzó un logro educativo superior al de sus padres o al del hogar donde creció.
La percepción cambia cuando las personas comparan su patrimonio. Solamente 37.3% considera tener más bienes que su hogar de origen, una proporción cercana a la mitad de quienes sienten que avanzaron en educación.
Además, 17.3% de la población adulta, alrededor de uno de cada seis mexicanos, declaró que enfrenta dificultad o mucha dificultad para cubrir los gastos habituales del hogar.
Los resultados, analizados por la revista Expansión con base en los tabulados del Inegi, muestran que la movilidad entre generaciones no ocurre de la misma manera en todos los ámbitos. Estudiar más representa un avance, pero no garantiza por sí solo mejores salarios, vivienda propia o capacidad para acumular patrimonio.
¿Cuántos mexicanos consideran que estudiaron más que sus padres?
El 71.4% de los adultos respondió que alcanzó un nivel educativo superior al del hogar en el que creció.
La proporción fue prácticamente igual entre mujeres y hombres:
- 71.5% de las mujeres consideró haber avanzado en educación.
- 71.2% de los hombres reportó una posición superior.
- Solo 5.8% de la población dijo encontrarse en un nivel educativo inferior.
El indicador no significa que siete de cada diez adultos hayan terminado una licenciatura. La comparación depende del punto de partida de cada familia. Una persona que terminó la secundaria también puede reportar un avance si sus padres únicamente cursaron la primaria.
¿Por qué estudiar más no garantiza tener una casa o ahorros?
La diferencia aparece cuando se pregunta por el logro patrimonial.
Solo 37.3% de los adultos considera que posee un patrimonio superior al de sus padres. Otro 29.5% siente que se encuentra en una situación similar, mientras que 24.4% reconoce tener menos patrimonio.
El patrimonio puede incluir:
- Viviendas.
- Terrenos.
- Automóviles.
- Ahorros e inversiones.
- Negocios.
- Bienes acumulados a lo largo de la vida.
Los resultados no demuestran que estudiar haya dejado de ser útil. Tampoco explican una sola causa para la brecha. Sin embargo, muestran que un mayor nivel educativo no se convierte automáticamente en capacidad para adquirir bienes.
En este resultado pueden influir los salarios, la informalidad laboral, el precio de las viviendas, las deudas, el costo de vida, los periodos sin empleo y las responsabilidades económicas dentro de cada familia.
¿Las mujeres tienen más dificultades para superar el patrimonio familiar?
La encuesta muestra diferencias por sexo.
El 39.2% de los hombres consideró haber superado el patrimonio de su hogar de origen, frente al 35.6% de las mujeres.
En contraste, 24.8% de las mujeres reportó una situación patrimonial inferior a la de sus padres. Entre los hombres, la proporción fue de 23.9%.
La ENBIARE no determina cuánto dinero o cuántos bienes tiene cada persona. El indicador recoge cómo evalúan su posición actual frente al hogar en el que crecieron.
Por ello, las cifras deben entenderse como una medición de movilidad percibida, no como un cálculo directo del valor del patrimonio de hombres y mujeres.
¿Qué estados reportan una mayor mejora socioeconómica?
Cuando la comparación se amplía al nivel socioeconómico, el 53.1% de los adultos considera que vive en una situación superior a la de su hogar de origen.
Entre los hombres, la proporción fue de 55.2%, mientras que entre las mujeres alcanzó 51.3%.
Baja California presentó el mayor porcentaje de adultos que percibieron una mejora, con 63.9%. Le siguieron:
- Quintana Roo: 63.7%.
- Campeche: 62.8%.
- Yucatán: 59.7%.
Los porcentajes más bajos se registraron en:
- Estado de México: 46.9%.
- Zacatecas: 47.8%.
- Oaxaca: 48.6%.
- Michoacán: 48.9%.
Estas cifras no significan que Baja California tenga necesariamente el mayor patrimonio promedio del país. Indican que una mayor proporción de sus habitantes siente haber mejorado respecto al hogar donde creció.
¿Cuántas personas tienen dificultades para llegar a fin de mes?
El 17.3% de los adultos declaró tener dificultad o mucha dificultad para pagar los gastos habituales de su hogar.
En contraste, 45.1% señaló que podía cubrirlos fácil o muy fácilmente. Para el resto, pagarlos no resultaba fácil ni difícil.
Las mayores proporciones de personas con problemas para llegar a fin de mes se registraron en:
- Guerrero: 28.1%.
- Tabasco: 26.3%.
- Oaxaca: 25.8%.
- Nayarit: 25.2%.
- Chiapas: 24.4%.
Los porcentajes más bajos correspondieron a:
- Baja California: 9.8%.
- Coahuila: 10.1%.
- Nuevo León: 11%.
Esta medición tampoco clasifica a las familias como pobres o no pobres mediante un nivel específico de ingresos. La pregunta registra si las personas consideran que sus recursos son suficientes para pagar alimentación, servicios, vivienda, transporte y otros gastos cotidianos.
¿Tener menos presión económica mejora la satisfacción con la vida?
La satisfacción promedio con la vida en México fue de 8.62 puntos sobre 10, pero la calificación cambió según la capacidad para cubrir los gastos.
Entre quienes podían pagarlos fácil o muy fácilmente, el promedio llegó a 8.99 puntos. Para las personas que enfrentaban dificultad, descendió a 7.98 puntos.
La diferencia también apareció en el balance anímico, indicador que compara las emociones positivas y negativas experimentadas durante el día anterior:
- Quienes pagaban sus gastos con facilidad registraron 5.69 puntos.
- Quienes tenían dificultades alcanzaron 4.21 puntos.
Además, 71% de las personas que cubrían sus gastos fácilmente se declaró totalmente satisfecha con su vida. Entre quienes batallaban para pagarlos, la proporción bajó a 44.1%.
El resultado no significa que el dinero sea el único factor relacionado con la felicidad. La salud, las relaciones personales, la soledad y las redes de apoyo también influyen en el bienestar.
Sí muestra que vivir sin la preocupación constante de pagar los gastos se relaciona con una evaluación más favorable de la vida y con un mejor estado emocional.
¿La encuesta midió directamente cuánto patrimonio tienen los mexicanos?
No. La ENBIARE 2025 no calculó el valor de las casas, terrenos, automóviles, negocios o ahorros de cada familia.
Tampoco comparó los ingresos actuales de los adultos con los que tenían sus padres a la misma edad.
El Inegi preguntó cómo percibe cada persona su situación frente al hogar donde creció. Por ello, dos personas con condiciones económicas similares podrían responder de manera distinta según sus expectativas, experiencias y punto de partida.
La información debe utilizarse como una aproximación a la percepción de movilidad social y bienestar, no como una medición objetiva de la riqueza familiar.
¿Qué revelan estos resultados sobre la movilidad social en México?
Los datos muestran una generación que, en su mayoría, considera haber alcanzado más educación que sus padres, pero que enfrenta mayores obstáculos para transformar ese avance en bienes y estabilidad.
El desafío no consiste únicamente en ampliar el acceso a la escuela. También implica crear empleos formales, mejorar los salarios, facilitar el acceso a vivienda y generar condiciones para que las familias puedan ahorrar.
La información utilizada para esta nota proviene de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2025, publicada por el Inegi, y del análisis difundido por la revista Expansión.
La brecha entre educación y patrimonio plantea una pregunta que seguirá vigente: qué necesita cambiar en la economía para que estudiar más no sea únicamente un logro académico, sino una oportunidad real de construir una vida con mayor estabilidad que la generación anterior.