La modernización del parque vehicular de carga en México se ha convertido en uno de los principales retos para la competitividad logística del país. Tras los efectos que dejó la pandemia en la cadena de suministro, el financiamiento, el cambio de tecnologías y la disponibilidad de unidades, la edad promedio de los vehículos pesados alcanzó 19.46 años, el nivel más alto de los últimos años, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
Los datos muestran un deterioro importante frente a los 16.9 años registrados en 2019 y los 17.1 años de 2022 que tiene la SICT, lo que confirma que el avance logrado antes de la contingencia sanitaria prácticamente se perdió.
El reto es mayúsculo: en México circulan más de 1.5 millones de vehículos de carga, muchos de ellos (se estima que un tercio de ellos) operan con tecnologías de emisiones rezagadas que implican mayores costos de mantenimiento y menores niveles de seguridad, factores que impactan directamente en la productividad del autotransporte, la seguridad carretera y la reducción de emisiones contaminantes.
Mientras que en otros mercados los vehículos incorporan frenado autónomo de emergencia, control electrónico de estabilidad, asistentes de mantenimiento de carril y motores con estándares Euro VI, gran parte de las unidades mexicanas continúan funcionando con tecnologías de hace dos décadas.
La renovación no es un gasto, es estrategia
Durante el 26º Foro Nacional del Transporte de Mercancías, organizado por la Asociación Nacional del Transporte Privado (ANTP), las principales armadoras coincidieron en que sustituir unidades antiguas dejó de ser una decisión financiera para convertirse en una estrategia integral de negocio.
Un ejemplo es Daimler Truck, que impulsa la renovación mediante su esquema SelecTrucks. Bajo este modelo, reciben vehículos usados de los transportistas, los someten a inspección físico-mecánica y reacondicionamiento, y los colocan en el mercado secundario, asegurando un flujo constante de unidades disponibles.
“Hacemos una especie de trade-in estratégico: cuando los transportistas requieren una renovación vehicular, tomamos su unidad usada a cambio de una nueva”, explicó Adrián Azuara, gerente senior de ventas directas, Gobierno y Seminuevos de Daimler.
Sin embargo; el problema central para los empresarios del transporte es mantener unidades cuya operación resulta más costosa que su sustitución. En este sentido, Isuzu Motors de México propuso implementar un sistema de evaluación anual inspirado en el modelo japonés.
Constantino Vázquez, gerente de Desarrollo de Concesionarios y Relaciones Institucionales de la armadora, detalló que se trata de aplicar revisiones periódicas con indicadores cuantificables: 30% costo total de operación; 25% confiabilidad y disponibilidad; 20% seguridad; 15% desempeño ambiental y un 10% valor residual.
Con esta puntuación de 0 a 100 se podrían tomar decisiones estratégicas sobre mantenimiento, reacondicionamiento o reemplazo.
“Un vehículo con casi dos décadas de operación implica mayores gastos de mantenimiento, menor eficiencia de combustible, mayores emisiones y menores niveles de seguridad”, subrayó Constantino Vázquez.
Anticiparse y retener operadores
Por su parte, Volkswagen Truck & Bus impulsa la renovación vehicular mediante incentivos financieros y fiscales que facilitan la transición hacia unidades más modernas y eficientes, reduciendo barreras económicas para los transportistas.
“La compañía respalda las normativas nacionales que exigen tecnologías más limpias, mayor seguridad y cumplimiento de las normas. Además, los incentivos buscan reducir las barreras económicas y acelerar la adopción de nuevas tecnologías en el parque vehicular”, indicó Israel Acevedo gerente de ventas y Cuentas Clave de la armadora.
Para PACCAR México la importancia de anticiparse a los cambios regulatorios es clave. Tonathiu Venegas, director comercial, recordó que cuando se anunció la transición de Euro V a Euro VI, las empresas líderes ya habían renovado parte de sus flotas.
“Gracias a ello, el cambio no representó un golpe financiero ni operativo, sino una ventaja competitiva frente a sus competidores”, señaló.
Además, contar con unidades modernas, agregó, contribuye a retener operadores, al ofrecerles condiciones de conducción más seguras y confortables, un aspecto clave en un sector que enfrenta escasez de este talento.
La coincidencia entre fabricantes refleja que la renovación del parque vehicular dejó de ser un tema de sustitución de camiones viejos. Hoy representa una política que impacta directamente en la competitividad logística, la seguridad carretera, la eficiencia energética y el cumplimiento de estándares ambientales.
La modernización del transporte de carga en México no puede seguir postergándose. El costo de mantener unidades obsoletas supera con creces la inversión en nuevas tecnologías.