Las orquestas mueven un volumen de negocio superior a los 40 millones de euros y dan trabajo a cerca de 4.500 profesionales. Los más devotos se congregan en las procesiones, cargadas de pirotecnia, que recorren las calles principales de los pueblos.
Tres conceptos, totalmente distintos, caracterizan a los pueblos de Galicia a la hora de celebrar el santoral y las fiestas que inundan el calendario veraniego: por la mañana la procesión y la degustación de productos y vinos típicos de la zona, y por la noche la verbena. En lugares de mayor poder de convocatoria y de recursos económicos la celebración de festivales de pago reunen a lo más granado dentro del panorama musical. En los escenarios improvisados -gran explanada, arenal de una playa o campo de fútbol- miles de seguidores se dan la mano y saltan al compás de lo que les llega desde la potentísima megafonía con la música en directo.
Grandes orquestas
Una celebración veraniega para honrar a algún miembro del santoral- que dan nombre a las fiestas mayores del pueblo, villa o ciudad- no se puede considerar como bien planificada si es que dentro del programa previsto no se cuenta cuando menos con una de las tres grandes orquestas que inundan en verano Galicia: Panorama, París de Noia y El Combo Dominicano. Las noches de diversión con un botellín de cerveza en la mano, comiendo bocadillos o churros muy calentitos, se amenizan con los profesionales de la orquesta y su parafernalia, que ofrecen las últimas novedades en la presentación de imágenes y vídeos, que suelen inundar el lugar escogido por la organización, con el beneplácito municipal, donde los parroquianos se arremolina para escuchar y bailar los últimos ritmos del mercado musical.
Importante monto económico
Los datos de que se dispone, que son bastante difíciles de cuantificar por las formas distintas como se pagan las actuaciones, señalan que durante el verano gallego las orquestas mueven un volumen de negocio superior a los 40 millones de euros y dan trabajo a cerca de 4.500 profesionales. La agrupación musical que más factura suele contabilizar más de dos millones y medio de euros durante verano.
Los que integran las grandes orquestas apenas tienen descanso. Un compañero que trabajó conmigo en una de las emisoras de radio que dirigí me comentó que hizo miles de kilómetros recorriendo pueblos de Galicia con la orquesta en la que era vocalista. Me hablaba de que en 60 días no retornaban a casa. Un constante ir y venir a lugares recónditos viajando en vehículos incómodos y nada preparados, no como ocurre ahora que las orquestas disponen de las mejores roulottes, caravanas, o casas rodantes.
De las viandas a la procesión
La degustación de productos que suelen dar el nombre a la fiesta se riegan con vinos muy autóctonos de la zona y son el complemento mañanero que alimenta las arcas de la comisión de fiestas que se encarga de la programación pujando siempre por traer a la mejor de las orquestas del mercado actual. La facturación económica es muy difícil de precisar puesto que las ventas se suelen hacer en mano y sin que por medio exista una caja registradora que vaya sumando el montante de lo cobrado. Algo muy parecido ocurre en los festivales de pago en los que se consumen viandas y bebidas de todo tipo imperando siempre la cerveza.
Las bombas de palenque, que suelen hacer desaparecer a gaviotas y palomas, son anunciadoras de que el comienzo de la procesión está a punto de iniciarse. No hay fiesta en Galicia que no recuerde también a sus santos de los que suele recibir o bien el nombre de la celebración o la localidad donde se desarrolla el encuentro. Una tradición religiosa que suele congregar a devotos y romeros. Y son ellos los que hacen las ofertas económicas - para la parroquia eclesial de turno esta celebración es la más importante del año en cuanto a las donaciones económicas- y de otro tipo como pueden ser las procesiones con ataúdes o con exvotos con distintas representaciones anatómicas hechas en cera para presentar como ofrenda.
La Galicia en fiesta nos marca un calendario muy apretado ocupando casi todos los días de los meses de julio y agosto. Es ese encuentro anual para que nativos y foráneos se den la mano e intercambien novedades de lo que ha transcurrido de un año a otro. @mundidario