Los cambios registrados en la Coordinación de Comunicación del gobierno del Estado reflejan una falta de orden más que un desgaste, aunque también muestra la ausencia de una estrategia integral, considera Érica Millet Corona, maestra en Relaciones Públicas.
La especialista señala que las renuncias de los titulares de Comunicación no pueden analizarse de manera aislada, sino como parte de una serie de movimientos dentro del aparato de comunicación e imagen del gobierno estatal.
Entre ellos se encuentran la salida de la consultora de imagen pública Gabriela López y la incorporación del asesor Gustavo Rivera Loret de Mola.
Érica Millet, quien encabezó la Secretaría de Cultura en los primeros años de gobierno de Mauricio Vila Dosal, considera que el conjunto de estos cambios apunta a problemas en la conducción de la comunicación institucional.
“Creo que estos movimientos nos hablan de lo que ha sido hasta la fecha una serie de políticas en torno a la comunicación institucional que han sido desordenadas, una falta, siento, de lineamientos claros, de un diseño claro de la estrategia visible, una estrategia bien definida de un plan o de un programa integral de comunicación estratégica”, señala.
En entrevista con el Diario, la especialista en Comunicación Estratégica explica que la relación con los medios de comunicación constituye únicamente una parte de una estrategia mucho más amplia de la Comunicación Social, que también incluye la imagen pública del mandatario, las relaciones públicas, el vínculo con distintos sectores sociales y la difusión de las acciones gubernamentales.
“Entes separados”
“Creo que es un error verlo como entes separados”, subraya. “Todo esto tiene que estar alineado, tiene que ser, a mi parecer, una estrategia un poquito más vertical y menos horizontal, porque se dan entonces los choques entre áreas cuando no hay una directriz clara”.
Sobre las recientes salidas de los responsables del área, la exfuncionaria considera que los movimientos buscan redefinir prioridades, aunque reflejan una falta de organización más que un desgaste natural del equipo.
“Creo que se da como un intento por redefinir las prioridades, por reordenar las estrategias de comunicación; pero definitivamente es una señal de desorden. Es muy pronto para hablar de un desgaste”, indica.
La falta de información oficial sobre los motivos de las salidas también ha contribuido a generar incertidumbre, añade.
Motivos desconocidos
“Cuando Wendy Aguayo salió de la dirección, nunca se especificaron los motivos, no sé si alguien haya tenido una información diferente, pero no se especificó si fue por motivos personales, si hubo conflicto de intereses, si hubo alguna discrepancia con las otras áreas de comunicación, simplemente se anunció la salida y se fue.
“En el caso de Joaquín Campo, también hubo algunos rumores de malos manejos, de ciertas cosas que pueden haber inferido en la decisión del gobernador, pero tampoco se especificó con claridad”.
En su opinión, la ausencia de explicaciones públicas termina por trasladar la atención únicamente al desempeño operativo del área de comunicación y deja sin respuesta las razones detrás de los cambios.
Respecto al nombramiento temporal de Janitzio Durán al frente de la coordinación de Comunicación, Érica Millet considera que podría representar un intento por recuperar el control de la estructura y puedan marcarse bien las directrices.
No obstante, advierte que los cambios solo tendrán resultados si forman parte de una reestructuración más amplia.
“Sí tendría que haber cambios muy drásticos y mucha claridad en cuanto a la planeación de las estrategias, incluso en la reestructuración del aparato de comunicación en su conjunto, desde asesores hasta los encargados de las relaciones directas con los medios de comunicación”, afirma.
La especialista indica que aún existe margen para corregir el rumbo y fortalecer la relación del Ejecutivo con los medios de comunicación y con la ciudadanía, siempre que se adopte una visión integral de la comunicación gubernamental.

