Otro de los grandes favoritos a llevarse la gloria en el Mundial 2026 ha pinchado en su debut. Portugal se las prometía muy felices antes de enfrentarse a la República Democrática del Congo en su estreno; sin embargo, a pesar del tempranero gol inicial de João Neves que parecía encarrilar la tarde, el combinado dirigido por Roberto Martínez fue incapaz de asegurar la victoria y terminó pagando muy cara su falta de contundencia.
El jarro de agua fría llegó en la última jugada del primer tiempo a través de una acción de estrategia perfectamente ejecutada. En una jugada ensayada desde el córner, Yoane Wissa se anticipó a toda la zaga lusa y, con un impecable remate de cabeza, mandó el balón al fondo de las mallas. El gol del futbolista del Brentford amargó por completo el debut a los lusitanos y desató la locura en el banquillo africano al firmar un empate agónico.
Definitivamente, no fue la puesta de largo ideal para Cristiano Ronaldo en el que es ya su sexto, y presumiblemente último, Mundial; a diferencia de un Lionel Messi que sigue acaparando todos los focos, el legendario capitán de Madeira pasó completamente de puntillas en su estreno, evidenciando con un rendimiento gris e irregular que estuvo muy lejos de su mejor rendimiento.
Ante el colapso del juego ofensivo, Roberto Martínez intentó reaccionar moviendo el banquillo y retirando a Vitinha del terreno de juego. De manera incomprensible, uno a uno iban desfilando y abandonando el césped los grandes nombres de esta talentosa generación de Portugal, todos menos un Cristiano Ronaldo que permaneció inamovible en punta a pesar de su nula aportación al juego colectivo durante los noventa minutos.
Por su parte, los africanos refrescaron el equipo con cambios inteligentes para afrontar el esfuerzo final, y con esa inyección de energía les bastó para sobrevivir al asedio e incluso soñar con algo más que las tablas. Este sorprendente resultado vuelve a demostrar que en este Mundial quedan muchas menos cenicientas de las esperadas; el torneo de las sorpresas avanza con paso firme y deja claro que el guion del campeonato no es el cuento que nos habían contado.
Bernardo Silva no debutó con gran pie como madridista
A diferencia de lo que ocurrió con el brillante debut de Marc Cucurella, el primer partido oficial de Bernardo Silva tras anunciarse su fichaje por el Real Madrid estuvo muy lejos de ser óptimo. El talentoso centrocampista luso naufragó por completo en el esquema de su selección y ni tan siquiera pudo completar los noventa minutos sobre el césped, convirtiéndose en el gran señalado de la tarde tras una drástica decisión técnica.
Y es que Roberto Martínez decidió cargarse a Bernardo Silva en el descanso, dejándolo en el vestuario para dar entrada a Francisco Conceição, un agitador de plenas garantías para la banda. Más tarde, buscando todavía más verticalidad y desborde, el seleccionador también daría minutos a Pedro Neto; sin embargo, ninguna de estas variantes ofensivas logró reactivar un ataque que se mostraba completamente predecible.
Mientras el carrusel de cambios modificaba las bandas, Cristiano Ronaldo permanecía totalmente aislado en su islote como referencia de área. El veterano delantero apenas entró en contacto con el balón y su inmovilidad arriba terminó facilitando las tareas de una defensa africana que se mantuvo muy ordenada y agresiva en los duelos individuales, anulando por completo la pólvora de los europeos.
A medida que avanzaba el cronómetro, el encuentro se acabó convirtiendo en un correcalles ingobernable, una dinámica que alejó por completo el juego del control y la pausa que suelen imponer futbolistas como Vitinha o Bruno Fernandes. Portugal perdió el timón del centro del campo y se vio arrastrada a un intercambio de golpes caótico que perjudicaba seriamente sus intereses de asegurar los tres puntos.
Precisamente, en esa batalla física a campo abierto, la Selección de la República Democrática del Congo se sentía cada vez más fuerte y cómoda. Los africanos aprovecharon el desorden táctico de su rival para lanzar contragolpes letales, demostrando que el descontrol luso era el escenario perfecto para consumar la gran sorpresa de la jornada mundialista. @mundiario