La deuda también renuncia por ti. En México, un trabajador con mal historial crediticio tiene casi el triple de probabilidad de dejar su empleo que una persona con finanzas sanas, reveló el Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio.
El dato no habla de un capricho laboral ni de falta de compromiso con la empresa; habla de una escena más común: el sueldo cae, los intereses suben, la tarjeta se vuelve impagable y el empleado empieza a buscar otro trabajo que le dé dinero rápido para tapar el hoyo.
El IPBI señaló que, de acuerdo con el estudio Predictores de la intención de rotación laboral en México, elaborado a partir de 51 mil historiales financieros reales de trabajadores, los colaboradores con perfil de alta morosidad registran 12% de probabilidad renuncia, frente a 4.5% entre quienes tienen mejor solvencia.
En términos simples: cuando la deuda aprieta, cambiar de empleo puede convertirse en una medida de emergencia. El trabajador no necesariamente busca crecer profesionalmente; muchas veces busca respirar, pagar intereses, cubrir recargos o recuperar parte del ingreso que ya se le fue antes de llegar a la quincena.
Tarjetas empujan fuga de talento
El Instituto del Propósito y Bienestar Integral encontró que cada tarjeta de crédito adicional activa eleva 3.1% el riesgo de renuncia, mientras que cada préstamo personal vigente agrega otro 1% a la probabilidad de baja voluntaria de los trabajadores afectados por el estrés financiero.
Alertó que el golpe más fuerte para los trabajadores afectados está en el dinero disponible cada quincena: cuando una persona destina una parte creciente de su ingreso a pagar intereses, recargos o mensualidades, el dinero que realmente llega a casa se achica, aunque en el recibo de nómina parezca el mismo.
Para las empresas, el riesgo aparece cuando un colaborador endeudado sigue sentado en su escritorio, cumple horarios y saca pendientes, pero al mismo tiempo revisa ofertas laborales, pide adelantos o piensa en moverse a cualquier puesto que prometa más efectivo inmediato.
“Lo que encontramos es que, incluso después de tomar en cuenta la edad, el sexo, el estado civil y el nivel de endeudamiento de cada persona, el historial crediticio sigue siendo un predictor claro de la intención de renunciar”.
Humberto Charles-Leija, investigador de IPBI
Mujeres cargan más presión financiera
El IPBI advirtió que la relación entre deuda y abandono laboral tiene un impacto diferenciado en las mujeres, porque la presión financiera se cruza con otra carga: el cuidado del hogar. Cuando no hay redes de apoyo suficientes, una deuda no sólo significa pagar intereses; también puede obligar a recortar gastos, pedir prestado o buscar un empleo que prometa más dinero inmediato para sostener a la familia.
El problema se agrava porque ellas dedican casi 40 horas semanales a labores domésticas y de cuidados no remunerados, más del doble que los hombres, quienes destinan 18.2 horas a esas tareas, como reporta la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado, publicada por el Inegi.
Además, el IPBI señaló que, de acuerdo con un informe del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), nueve de cada 10 personas que dejan su empleo por tareas de asistencia familiar son mujeres. “Esta brecha fractura el arraigo laboral de las mujeres ante eventos de tensión económica”.
Puntualizó que, ante la presión de las deudas, el cuidado del hogar y la falta de redes de apoyo, ellas terminan recortando gastos o pidiendo dinero prestado hasta cuatro veces más que los hombres, una carga que puede romper su estabilidad laboral.
Empresas también pierden
El Instituto del Propósito y Bienestar Integral planteó que la rotación de personal ya no debe leerse sólo como un problema de recursos humanos; también puede ser una señal de vulnerabilidad financiera dentro de la plantilla laboral.
Para evitar que el estrés financiero termine en una renuncia, propuso que las empresas incorporen programas de salud financiera activa, educación financiera, adelantos de nómina o asesoría para reestructurar deudas antes de que el trabajador decida irse.
Con este tipo de estrategias, “buscamos que el colaborador encuentre una salida a su problema financiero dentro de la empresa, no que termine siendo la empresa la que se queda sin él”, subrayó Humberto Charles-Leija, investigador del IPBI.
Si una empresa detecta a tiempo que un empleado está atrapado por los intereses de sus deudas o tarjetas de crédito, puede ofrecer herramientas antes de perder su talento, capacitación, experiencia y continuidad operativa.
Estudio en números
Para establecer la relación entre la salud financiera, el estrés financiero y la probabilidad de renuncia entre empleados mexicanos, el IPBI analizó datos reales del historial crediticio de 51 mil 796 trabajadores mexicanos.
Mediante un ejercicio de economía conductual y prevención de rotación, encontró que:
- 12% es la probabilidad de renuncia entre perfiles de alta morosidad.
- 4.5% es la probabilidad de renuncia entre perfiles con mejor solvencia.
- 3.1% aumenta el riesgo de renuncia por cada tarjeta de crédito activa.
- 1% adicional de riesgo suma cada préstamo personal vigente.
- 8.7% de los casos analizados dejó su empleo durante el periodo del estudio.
- 36 años fue la edad promedio de los casos revisados.