La policía de la prefectura de Chiba, en Japón, arrestó el miércoles a una ex enfermera de 51 años acusada de asesinar a un paciente de 75 años al contaminar su vía intravenosa con heces humanas, según NHK y The Japan Times.
El presunto homicidio ocurrió en el Hospital Kashiwa Tanaka, en la ciudad de Kashiwa, y la sospechosa, identificada como Miyuki Furukawa, habría buscado previamente en su teléfono móvil si una inyección de heces podía ser mortal, según fuentes investigativas.
El paciente, Eiji Aita, falleció el 31 de enero, un día después de que Furukawa presuntamente inyectara desechos corporales en el tubo de extensión de su suero intravenoso.
La acusada, quien trabajaba en el hospital al momento del incidente, ha negado los cargos y fue enviada a fiscales el jueves, mientras las autoridades continúan investigando los detalles del caso.
¿Qué ocurrió en el Hospital Kashiwa Tanaka?
De acuerdo con la información proporcionada por la policía de la prefectura de Chiba, Furukawa habría inyectado desechos corporales en el tubo de extensión de la vía intravenosa de un paciente de 75 años antes de las 4 de la madrugada del 30 de enero. El paciente falleció al día siguiente.
La investigación comenzó después de que el hospital reportara el incidente a las autoridades. El centro médico señaló que el paciente murió tras un deterioro repentino de su salud y que existía la posibilidad de que su vía intravenosa hubiera sido manipulada.
¿Cómo descubrieron la contaminación del suero?
Una enfermera que trabajaba el turno nocturno con Furukawa vio a la sospechosa entrar y salir varias veces de la habitación del paciente durante la noche.
Alrededor de las 4 de la madrugada del 30 de enero, la asistente de enfermería encontró al paciente Aita con dolor durante su ronda de vigilancia.
La jefa de enfermería, que acudió a la habitación tras recibir una llamada, descubrió un objeto extraño de color marrón en el tubo de extensión de la infusión conectada al paciente.
El tubo fue retirado y colocado en un recipiente estéril, pero Furukawa lo trasladó a una habitación para el personal del hospital mientras Aita recibía tratamiento. Cuando el tubo fue revisado más tarde, el objeto extraño tenía un color rojizo.
El tubo fue encontrado posteriormente desechado en un área diferente dentro del hospital y fue confiscado para la investigación. El líquido dentro del tubo contenía lo que parecía ser heces humanas.
¿Qué buscó la enfermera en internet?
Fuentes investigativas revelaron que Furukawa había utilizado su teléfono móvil para buscar si una inyección de heces podía causar la muerte de una persona.
Este hallazgo ha sido considerado por la policía como un elemento relevante que podría indicar premeditación en el presunto crimen.
¿Cuál fue la reacción del hospital ante el caso?
El director del Hospital Kashiwa Tanaka, Tomonobu Hasegawa, ofreció una conferencia de prensa el jueves en la que expresó sus disculpas por el homicidio:
Ofrecemos una profunda disculpa”, declaró Hasegawa. “Volveremos a educar a todos los empleados sobre ética de manera exhaustiva”, agregó.
El hospital informó que Furukawa trabajaba en turnos nocturnos con el paciente aproximadamente de cuatro a cinco veces al mes. Tras el incidente, fue suspendida de su trabajo de inmediato.
Aproximadamente tres semanas después, cuando se le informó que la policía había iniciado una investigación, presentó su renuncia el 24 de febrero.
¿Qué se sabe sobre la acusada y su defensa?
La policía de Chiba arrestó a Miyuki Furukawa, de 51 años, el miércoles bajo sospecha de asesinato. Según las autoridades, Furukawa ha negado las acusaciones en su contra. La sospechosa fue enviada a fiscales el jueves para continuar con el proceso judicial.
Las investigaciones también revelaron que Furukawa ingresó a la habitación del paciente el día del incidente a pesar de no estar a cargo de él. La policía cree que pudo haber contaminado la vía intravenosa en cuestión de aproximadamente un minuto.
¿Qué significa este caso para la seguridad hospitalaria?
Este caso plantea serias preguntas sobre los controles internos en los hospitales y la supervisión del personal de salud. La confianza de los pacientes y sus familias en la atención médica depende de la seguridad y la ética de los profesionales de la salud.
El director Hasegawa ha prometido reforzar la educación ética entre los empleados para prevenir futuros incidentes similares. Sin embargo, el caso sigue en investigación y se espera que el proceso judicial determine las responsabilidades finales.