La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha confirmado la llegada de un nuevo episodio de calor extremo que afectará a buena parte de España a partir del martes. Será la tercera ola de calor del verano tras los periodos registrados a finales de junio y principios de julio, una sucesión que vuelve a poner el foco en la frecuencia con la que se producen estos fenómenos y en la influencia del calentamiento global.
Aunque las olas de calor forman parte del clima mediterráneo, los datos muestran una transformación en su comportamiento. En las últimas décadas han aumentado tanto su número como su intensidad y duración.
Según los registros meteorológicos, entre 1975 y el año 2000 solo se contabilizaron dos episodios de calor extremo en junio en la España peninsular, mientras que entre 2000 y 2025 la cifra ascendió a diez. La tendencia apunta a veranos más largos y con periodos de calor severo cada vez más tempranos.
Una configuración atmosférica que dispara las temperaturas
El nuevo episodio estará marcado por una combinación de factores meteorológicos que favorecerán la llegada de aire muy cálido desde el norte de África. La presencia de una depresión aislada en niveles altos (DANA) al oeste de la Península y el dominio de una circulación anticiclónica sobre el norte africano crearán las condiciones necesarias para que una masa de aire seco, caliente y con polvo en suspensión avance hacia España.
La situación provocará un ascenso progresivo de las temperaturas desde el inicio de la semana, con especial incidencia en el sur, el sureste peninsular, el valle del Guadalquivir, el valle del Ebro y varias zonas del interior. También se esperan valores elevados en áreas de los Pirineos y en Mallorca.
El jueves será el día más complicado del episodio, según la previsión de Aemet. En algunas zonas del interior del tercio sureste las temperaturas podrían alcanzar entre 42 y 44 grados, con la posibilidad de superar puntualmente los 45 grados. El calor no solo se dejará notar durante el día: las noches serán también especialmente cálidas, dificultando el descanso y aumentando el impacto sobre la salud.
El calor extremo aumenta la presión sobre la población y el territorio
Las autoridades meteorológicas recuerdan que estos episodios tienen consecuencias especialmente importantes para colectivos vulnerables como personas mayores, enfermos crónicos, trabajadores expuestos al aire libre o población infantil. El riesgo aumenta durante las horas centrales del día, cuando las temperaturas alcanzan sus valores máximos y la exposición prolongada puede provocar problemas graves.
Además del impacto sanitario, la ola de calor incrementará el peligro de incendios forestales. La combinación de altas temperaturas, baja humedad y vegetación seca eleva la posibilidad de que pequeños focos puedan convertirse en grandes incendios, especialmente en zonas montañosas donde también podrían aparecer tormentas secas.
Durante el fin de semana previo al episodio principal ya se esperan registros superiores a los 40 grados en áreas del interior de Andalucía, mientras que posteriormente el aumento térmico se extenderá hacia el norte y el este peninsular.
Un verano marcado por episodios extremos más frecuentes
La evolución prevista para esta semana vuelve a abrir el debate sobre cómo está cambiando el patrón climático en España. La repetición de olas de calor en periodos cada vez más próximos no solo supone temperaturas más altas, sino también una mayor presión sobre los recursos, la agricultura, la energía y los sistemas de emergencia.
A partir del viernes se contempla un descenso generalizado de las temperaturas, aunque Aemet mantiene cierta incertidumbre sobre la duración definitiva del episodio. La agencia será la encargada de confirmar si finalmente se cumplen todos los criterios técnicos para considerar la situación una ola de calor oficial, entre ellos la persistencia durante al menos tres días consecutivos y la superación de determinados umbrales históricos en una parte significativa de las estaciones meteorológicas.
El nuevo episodio vuelve a situar a España ante un escenario que se repite con mayor frecuencia: veranos con periodos de calor extremo más intensos, más tempranos y con consecuencias que van mucho más allá de una simple subida de los termómetros. @mundiario