La presidenta Claudia Sheinbaum participó en la ceremonia de premiación de la Copa Mundial de Fútbol 2026, donde entregó el Balón de Oro al español Rodrigo Hernández, Rodri; sin embargo, su presencia en Nueva York también tuvo implicaciones políticas y diplomáticas, al coincidir con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en medio de las tensiones bilaterales por temas de seguridad y migración.
Final del Mundial incluye mandatarios
Como representante de uno de los tres países anfitriones, la mandataria mexicana ingresó a la cancha del Estadio Nueva York-Nueva Jersey junto con Trump y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, así como con el rey Felipe VI de España y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
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Vestida con un traje sastre color verde botella y una flor bordada en la solapa, la titular del Ejecutivo federal presenció el partido desde el palco principal, donde convivió con representantes de la FIFA y con los líderes de Estados Unidos y Canadá, principales socios comerciales de México, así como con el Rey de España, con quien sostuvo un breve diálogo.
La presencia de Sheinbaum en la clausura ocurrió en un momento de fricción entre México y Estados Unidos por asuntos como las investigaciones y solicitudes de extradición contra políticos mexicanos señalados por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, incluyendo el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y el senador morenista Enrique Inzunza.
Así como la controversia por la actuación de agentes de la CIA estadounidense en Chihuahua, en abril pasado, y las denuncias contra ICE del Gobierno mexicano por la muerte de al menos 18 connacionales durante operativos y detenciones migratorias en territorio de la Unión Americana.
Sheinbaum saluda migrantes
De hecho, antes de trasladarse al estadio, la mandataria saludó a un grupo de migrantes mexicanos que se reunió afuera del hotel donde se hospedó: “Presidenta, estamos listos para pelear” y “¡no estás sola, no estás sola!”, le gritaron mientras abordaba el vehículo que la trasladaría al encuentro.
Para Gustavo López Montiel, académico de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey, las condiciones en las que Trump formuló la invitación colocaron a la mandataria mexicana ante la necesidad política de asistir.
“Es una invitación que se hace en el contexto de una condición muy compleja para la Presidenta, porque se rumora de más acusaciones a políticos en México”, consideró.
En entrevista con 24 HORAS, el académico señaló que la final permitió encuentros breves y conversaciones informales entre funcionarios de ambos países, aunque no se hubiera programado una reunión bilateral entre Sheinbaum y Trump.
“Aunque no hay una plática formal, sí hay encuentros muy mínimos, pero así como cuando se dio también el sorteo de FIFA, que fue la Presidenta, y después de la reunión que tuvieron todos juntos, funcionarios del Gobierno de Estados Unidos vinieron a México”, recordó.
López Montiel consideró que esos acercamientos podrían derivar en reuniones de mayor nivel durante los próximos meses, por lo que Sheinbaum debía aprovechar el espacio, independientemente de las consecuencias que pudiera tener para su imagen dentro de México.
“Al final de cuentas sí es una invitación que tenía ella que aceptar”, concluyó el especialista.