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Mundiario 22 Jul, 2026 06:16

De aeródromo privado a segundo aeropuerto: la transformación que prepara Casarrubios

El crecimiento del tráfico aéreo en Madrid ha reabierto un viejo debate: ¿necesitará la capital un segundo aeropuerto? Mientras Aena defiende que la ampliación de Adolfo Suárez Madrid-Barajas será suficiente durante años, un proyecto privado situado en Casarrubios del Monte vuelve a ganar protagonismo con la intención de convertirse en una alternativa para vuelos comerciales, aviación ejecutiva y transporte de mercancías.

El aeródromo madrileño-toledano, que durante años ha funcionado como instalación para formación aeronáutica, vuelos privados y mantenimiento, quiere dejar atrás su papel secundario. Sus promotores plantean una transformación profunda para convertirlo en una infraestructura de uso público capaz de absorber parte del crecimiento previsto en la región. El objetivo ya no es crear un gran aeropuerto internacional paralelo a Barajas, como se planteó inicialmente, sino una instalación más ajustada a la demanda y con capacidad para complementar al principal aeropuerto español.

La propuesta está impulsada por Air City Madrid Sur, compañía liderada por Javier Ruedas, junto a empresarios vinculados al sector aeronáutico y de la construcción como Ignacio Elduayen, Luis Miñano y Fernando Sánchez Jiménez. El proyecto, según señala CincoDías, contempla una inversión cercana a los 400 millones de euros y permanece pendiente del análisis de los organismos estatales competentes, especialmente los ministerios de Transportes y Defensa.

El nuevo diseño rebaja considerablemente las aspiraciones del plan presentado en 2018. Aquella propuesta planteaba una infraestructura con capacidad para hasta diez millones de pasajeros anuales, mientras que ahora la previsión se sitúa en torno al millón de usuarios. La estrategia busca encajar dentro de un modelo de aeropuerto privado de uso público, evitando entrar en la categoría de infraestructura de interés general, reservada actualmente a la red gestionada por Aena.

La batalla por el futuro aéreo de Madrid

El movimiento de Casarrubios llega en un momento clave para la aviación madrileña. Barajas cerró los últimos años con fuertes incrementos de pasajeros y operaciones, y las previsiones apuntan a que podría alcanzar los límites de su nueva capacidad tras la ampliación prevista por Aena. La compañía pública prepara una inversión multimillonaria para reforzar terminales y mejorar sus instalaciones, pero los promotores del nuevo aeropuerto consideran que la demanda crecerá más rápido de lo previsto.

Javier Ruedas sostiene que Madrid podría enfrentarse a una situación similar a la de otras grandes capitales europeas, donde la existencia de varios aeropuertos permite repartir tráfico y ofrecer más opciones a las aerolíneas. En su opinión, Casarrubios tendría una ventaja competitiva: parte de una infraestructura ya operativa y con espacio disponible para crecer.

La idea también busca atraer a compañías interesadas en operaciones punto a punto, vuelos privados y carga aérea. En este sentido, el respaldo del sector privado resulta clave. Durante su intervención en el Foro Nueva Economía, Ruedas planteó al consejero delegado de Ryanair, Eddie Wilson, qué opinión tendría sobre un aeropuerto que compitiese con Barajas. Aunque el directivo irlandés reconoció no conocer en profundidad el proyecto, defendió cualquier iniciativa que aumente la competencia y pueda favorecer tarifas más competitivas.

Más que un aeropuerto: un nuevo polo logístico

La ambición de Casarrubios no se limita a los pasajeros. El proyecto incorpora también un importante componente industrial y logístico aprovechando su ubicación estratégica junto a la A-5 y su cercanía a municipios con fuerte actividad empresarial como Illescas, Yeles o Seseña.

La remodelación permitiría ampliar notablemente la superficie vinculada al complejo, pasando de las actuales 40 hectáreas hasta unas 1.300. La intención es crear un área capaz de combinar actividad aeroportuaria, almacenamiento, transporte de mercancías y servicios asociados, aunque para ello serían necesarias modificaciones urbanísticas y nuevas autorizaciones.

El respaldo político regional ya existe. Tanto la Comunidad de Madrid como Castilla-La Mancha han mostrado apoyo al proyecto mediante declaraciones de interés regional, mientras organizaciones empresariales como CEIM, Fedeto o la Cámara de Comercio de Toledo han valorado su potencial económico.

Sin embargo, el gran obstáculo sigue estando en la Administración central. La iniciativa necesita superar trámites relacionados con seguridad aérea, compatibilidad del espacio aéreo, certificaciones de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), autorizaciones ambientales y licencias urbanísticas.

El futuro de Casarrubios dependerá, en buena medida, de una pregunta todavía abierta: si Madrid necesitará anticiparse a la saturación de Barajas o si la infraestructura actual tendrá margen suficiente para absorber el crecimiento. Sus promotores creen que el tiempo juega a su favor y defienden que la región necesita más competencia aeroportuaria. @mundiario

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