En política, las ausencias rara vez pasan inadvertidas. Y la de Adán Augusto López ya comenzó a levantar más de una ceja. El senador suma varias semanas sin aparecer en las sesiones de la Comisión Permanente, justo cuando siguen circulando versiones sobre su situación migratoria con Estados Unidos. Mientras tanto, en los pasillos del Senado aseguran que alguien decidió empezar la limpieza. Los primeros en resentir la “barredora” habrían sido varios funcionarios identificados con el grupo tabasqueño que llegó de la mano del exsecretario de Gobernación. Entre los nombres que más comentan está el de Fernando Kim Pulido, quien dejó la Coordinación de Comunicación Social tras meses de señalamientos de que su prioridad estaba más cerca de la promoción política de Andrea Chávez que de la comunicación institucional de la Cámara Alta. Ya se sabe que en política los espacios vacíos rara vez permanecen desocupados. Cuando el jefe se ausenta, nunca falta quien empiece a mover los muebles... o de plano a sacarlos de la oficina.
Dicen que en el Congreso de Nuevo León hay iniciativas que corren... y otras que parecen estacionadas con freno de mano. Una de ellas es la llamada Ley de Pronto Pago para las Pymes, impulsada por la priista Lorena de la Garza, quien ya pidió que se vote con carácter de urgencia. La paradoja no pasó desapercibida. La reforma busca precisamente evitar que las micro, pequeñas y medianas empresas tengan que esperar meses para cobrar por sus servicios. Sin embargo, la propia iniciativa lleva casi un año esperando turno en el Pleno, pese a que ya recibió el visto bueno de la Comisión de Economía. En los pasillos del Congreso más de uno comenta que la ley que pretende acabar con los retrasos... terminó siendo víctima de ellos. Porque, al parecer, el “pronto pago” todavía no aplica para las iniciativas legislativas.
En Sinaloa, el nombre de Rubén Rocha Moya sigue ocupando buena parte de las conversaciones políticas. A tres meses de las imputaciones presentadas en Estados Unidos, el gobernador con licencia se encuentra en una encrucijada que alimenta todo tipo de especulaciones. Por un lado, continúan los rumores sobre eventuales acercamientos de su defensa con autoridades estadounidenses para explorar una salida jurídica. Por el otro, en el ámbito político hay quienes no descartan que Rocha busque retomar las riendas del gobierno si el panorama legal termina despejándose. Mientras la Fiscalía General de la República sostiene que no encontró elementos para procesarlo en México y el proceso de extradición permanece sin avanzar, desde la oposición insisten en hablar de una justicia con doble rasero. El caso de Rocha Moya sigue escribiéndose entre rumores y silencios. Cada día sin una definición alimenta nuevas versiones sobre cuál será su siguiente movimiento, a pesar de los videos en los que aparece bailando en Badiraguato. Porque en política, bailar puede cambiar el ánimo... pero difícilmente cambia la conversación.