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Radar Inteligente
El Diario 27 Jul, 2026 17:59

Educación integral

Hablar de educación en México y, en esta frontera, implica adentrarnos en un derecho básico que todo ser humano posee. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos impone al Estado la obligación de garantizar la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior.

En otras palabras, al ser un derecho fundamental, se vuelve una obligación del Estado mexicano garantizar su libre ejercicio, atendiendo las aristas del artículo tercero constitucional, siendo la primera de ellas la obligatoriedad, principalmente en la educación básica y media superior.

Pero ¿será solo obligatoria para el Estado?

Debemos tomar en consideración que esta obligación alcanza, en primer lugar, a los niños, niñas y adolescentes juarenses, quienes deben poner su máximo esfuerzo en sus actividades escolares; pero también a los padres y madres de familia que, en muchas ocasiones, limitan las capacidades de sus hijos.

Así es, somos los padres quienes evitamos que los menores exploten sus talentos. Comúnmente frenamos sus sueños y encauzamos su educación hacia lo que consideramos les puede favorecer, o peor aún, hacia lo que el adulto soñó lograr, viendo en los pequeños la posibilidad de alcanzar aquello que nosotros no pudimos.

Por otro lado, la prioridad del Estado es mejorar la calidad y equidad educativa, logrando que los estudiantes fronterizos se formen integralmente para sus proyectos de vida. Es aquí donde surge la pregunta para usted, amable lector: ¿qué es la educación integral?

En lo personal, entiendo por este concepto la creación de un modelo que busque el desarrollo de todas las facetas y capacidades del menor, desde potenciar sus habilidades hasta prepararlo para la vida.

La nueva escuela mexicana enuncia diversos objetivos —como el desarrollo armónico de facultades, el respeto a los derechos y culturas, y el fomento de la honestidad—, los cuales tienen a menudo un carácter más político que formativo. Empero, ¿cómo podemos plantear ese desarrollo integral cuando nos hemos olvidado de que todo derecho humano tiene un límite?

Hoy se promueve una malentendida libertad bajo el derecho al libre desarrollo de la personalidad, haciéndoles creer a los jóvenes que pueden hacer lo que les plazca. Al omitir los límites y los valores como el respeto y la honestidad, la educación integral tiende a fallar.

En Ciudad Juárez, tuvimos escuelas denominadas de tiempo completo, una de ellas la escuela primaria Vicente Guerrero, donde el horario extendido permitía a los padres de familia cubrir sus turnos laborales sin problema, además, ayudaba a los estudiantes con diversas actividades tanto físicas como artísticas, un gran esfuerzo que trabajaba la integralidad de los niños, niñas y adolescentes.

Hoy, este tipo de escuelas han desaparecido por cuestiones políticas, por falta de recurso, entre otras cosas, como contraste existen actividades extra como las que ofrece el Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario, institución de carácter civil, que no recibe apoyos gubernamentales y que se ha erigido en esta localidad como una opción extracurricular viable, infunde cuatro finalidades básicas: La espiritual: Que comprender la integridad moral, lealtad, amor a la patria, disciplina y sentido del deber; la intelectual: Que abarca el mejoramiento progresivo de conocimientos y espíritu investigador; la corporal: Salud, resistencia, fuerza, agilidad y campaña contra el vicio; y, la material: que infunde el trabajo constante, cooperación y auxilio recíproco. Vale la pena tomar en consideración esta opción para aprovechar la energía y el talento de nuestros NNA.

Una educación integral requiere que el Estado ponga todos sus recursos a favor de las escuelas, empodere a los docentes y exija a los padres cumplir su parte enseñando valores en casa. A esto se suman los principios de universalidad (ser inclusivos y evitar discriminaciones), inclusividad (atender a quienes tienen discapacidades o rezagos frente a los alarmantes datos de la UNESCO), pública, gratuita y laica.

Cierro con el punto número 23 del ideario del Pentathlón:

“Mejora tus conocimientos con el entusiasta esfuerzo perseverante y aplícalos en beneficio de quienes los han menester”.

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