Hay personas que tienen credencial vigente, quieren participar y conservan todos sus derechos políticos, pero físicamente no pueden llegar a una casilla. Para ellas, votar no depende sólo de decidir por quién hacerlo; también hace falta una vía segura para ejercer ese derecho.
Durante años imaginamos la jornada electoral de una sola manera: salir de casa, trasladarnos, formarnos y recibir una o varias boletas. Esa ruta funciona para la mayoría de las personas, aunque deja fuera a quienes viven en estado de postración. El voto anticipado busca atender esa realidad antes del día de la elección, acercando el procedimiento a quienes no pueden acudir por sí mismas.
Querétaro ya tuvo una primera experiencia local en 2024. El Instituto Electoral preparó boletas para alrededor de una centena de personas inscritas en la lista nominal de voto anticipado, quienes solicitaron participar en las elecciones de diputaciones y ayuntamientos. El antecedente nacional comenzó dos años antes en Aguascalientes, con una prueba piloto para personas que, debido a una discapacidad física o enfermedad, no podían acudir a la casilla.
La nueva Ley Electoral de Querétaro incorpora ahora una previsión expresa para las personas en estado de postración y sus cuidadoras primarias, pero únicamente respecto de la elección de la gubernatura. Para diputaciones y ayuntamientos la ley local no contiene esa misma mención, aunque la modalidad ya se utilizó en 2024 conforme a las reglas emitidas para aquel proceso.
Ahí queda una duda rumbo a 2027. Habrá que definir cómo se coordinarán las autoridades, qué elecciones podrán incluirse y bajo qué reglas, pues la propia ley remite a las disposiciones generales y a las determinaciones del Instituto Nacional Electoral y del Consejo General.
También es bien importante que la norma incluye a las cuidadoras primarias. Muchas de ellas no pueden ausentarse durante varias horas porque la persona que atienden depende de su presencia. Reconocer su situación permite mirar una realidad que permanece dentro de los hogares.
Llevar el voto a un domicilio exige cuidar la acreditación, la libertad y el secreto de la decisión, evitar presiones y proteger cada documento. Acercar la boleta no significa relajar las reglas, sino adaptarlas para quien enfrenta una barrera distinta.
Para algunas personas, la casilla está a unas cuadras. Para otras, esa distancia es imposible. Entre tener el derecho a votar y poder ejercerlo, a veces sólo falta que la elección toque la puerta.
Eso es La Caja Negra.
Cuando entiendes el sistema, dejas de ser rehén de él.
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