Ningún misterio científico por aclarar: la lactancia materna protege la salud tanto de los niños como de las madres, a corto y largo plazo. Tan solo por citar algún beneficio, la lactancia materna reduce prevalencia de la obesidad, el cáncer y la diabetes. Garantizar entornos aptos para la lactancia en Juárez es, en definitiva, invertir en el futuro saludable de nuestra comunidad.
Como maravilla de la vida, la leche materna tiene su propio reloj biológico. La que se produce en las horas matutinas y en la tarde tienen niveles más elevados de cortisol, esto para mantener un estado de alerta y la supervivencia, mientras que la que se produce por las noches es la que calma e induce el sueño al bebé, es rica en nucleótidos, esos bloques con lo que se forma el ADN y ARN de las células y que ayudan al desarrollo rápido del lactante, dándole defensas y energía. El apego materno que se produce en este acto íntimo, es la fuente más primaria de amor de un ser humano, que le permite sobrevivir y enfrentar la vida de una manera plena.
Los datos son contundentes e indiscutibles. Para el infante, representa un escudo inmunológico contra infecciones gastrointestinales y un motor de desarrollo neurocognitivo, especialmente crítico para los prematuros. Para la madre, amamantar durante seis meses o más reduce a la mitad el riesgo de diabetes tipo 2 y disminuye drásticamente la incidencia de cánceres severos, como el cáncer de mama, de ovario, endometrio y tiroides.
Sin embargo, frente a esta poderosa medicina preventiva, nuestra región fronteriza asiste a una paradoja alarmante: las tasas de lactancia continúan bajas.
Nos enfrentamos a una pinza letal compuesta por jornadas laborales incompatibles con el apego, una alarmante escasez de lactarios públicos y empresariales, y una reincorporación al trabajo prematura que corta de raíz la consolidación del proceso.
A ello se suma una preocupante falta de sincronía institucional en el estado: vacíos formativos en el propio personal sanitario, interferencias médicas innecesarias, desprotección ante la mercadotecnia agresiva de las fórmulas infantiles y la desinformación campante en redes sociales.
Es momento de que las políticas públicas, las empresas y las comunidades dejen de mirar hacia otro lado y garanticen que amamantar sea un derecho real y protegido, y no una carrera de obstáculos.
Por eso iniciativas ciudadanas como la Tetada Masiva 2026 en Chihuahua capital, o las acciones locales del Comité Binacional de Lactancia Materna a cargo de la Dra. Rosalba Ruiz Reyes apoyan fuertemente la temática. Estos eventos públicos, celebrados en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, cada agosto, alzan la voz para exigir espacios dignos, visibilidad y la erradicación de cualquier traba que limite la libre lactancia en el espacio público. Visibilizar el problema es solo el principio; se requieren acciones firmes.
A nivel laboral, el compromiso está en el papel desde hace 10 años, el 22 de agosto de 2016, se firmó el Pronunciamiento de los Sectores Obrero y Patronal para el Fomento de la Protección de la Maternidad y la Promoción de la Lactancia Materna en los Centros de Trabajo. Con el fin de regular labores seguras en el embarazo, instalar lactarios higiénicos en centros de trabajo con más de 50 empleados, y garantizar los descansos extraordinarios de una hora diaria (o dos reposos de media hora) para amamantar o extraer leche, los cuales también pueden traducirse en reducción de la jornada. Así como incluir cláusulas contractuales para blindar estos derechos. En septiembre de 2023, se expidió la Ley para la Proteccio?n, Apoyo y Promocio?n a la Lactancia Materna del Estado. Su cumplimiento real y masivo sigue pendiente.
Las regidoras morenistas de Nuevo Casas Grandes, Indira Ochoa Martínez y Patricia Rentería Medrano, presentaron en 2025, un exhorto al Congreso de Chihuahua, para promover la creación de lactarios en los 67 municipios del estado, aludiendo la llegada histórica de una Presidenta a nuestro país y una Gobernadora a nuestro estado. Hasta hoy, solo en la capital de Chihuahua se palpa el esfuerzo, donde se contabilizan unos 15 lactarios, algunos móviles—una cifra que contrasta fuertemente con la escasez registrada en otras zonas, como los pocos de Ciudad Juárez que se instalaron colaborando con el Club Rotario—, la infraestructura actual es insuficiente frente a las necesidades reales de las familias. Ojalá que gobiernos venideros se suscriban a esta realidad. Las leyes y pronunciamientos deben dejar de ser letra muerta para convertirse en una realidad cotidiana en cada empresa y espacio público. Gobiernos, empleadores y sociedad civil deben unir fuerzas para crear una red sólida de garantía de derechos a las madres y sus hijos.