La falta de herramientas y de reportes oportunos ha complicado el combate al gusano barrenador del ganado (GBG) en Chihuahua.
“Necesitamos más de 500 millones de moscas (estériles) y no hay, quiere decir que va a seguir avanzando”, dijo Álvaro Bustillos, presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCH), al reconocer que los recursos de contención son limitados.
Agregó que actualmente se limitan a aplicar ivermectina y baños de larvicida en las zonas infectadas por la plaga. México había sido declarado libre del gusano barrenador en 2003, sin embargo, el actual brote nacional comenzó el 21 de noviembre de 2024.
Entonces fue confirmado un caso en Catazajá, Chiapas. Luego, el parásito avanzó hasta llegar a Durango, y después a Chihuahua, desde el 14 de julio, cuando Mauro Parada, secretario de Desarrollo Rural, confirmó la primera detección en Parral.
El 21 de julio fue confirmado otro en San Francisco del Oro, y ahora hay casos en al menos 19 municipios de la entidad. Juan Carlos Flores, jefe de Ganadería de la Secretaría de Desarrollo Rural (Sader), atribuyó el repunte a la falta de reportes oportunos.
Explicó que un solo animal afectado puede portar hasta 200 larvas, por lo cual no registrarlo agrava el problema. Estos insectos, una vez moscas, buscan heridas abiertas en otros animales para depositar huevecillos, lo que incrementa la cifra de contagios.
El funcionario estatal explicó que anteriormente los productores no lo daban a conocer debido al temor a ser señalados como los primeros afectados o acusados de descuidar a su ganado, lo cual los llevaba a tratar a los animales por su cuenta sin informar.
Refuerzan vigilancia para frenar propagación del gusano
Chihuahua— La Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SDUE) reforzó la coordinación con autoridades federales para fortalecer la vigilancia sobre la posible presencia del gusano barrenador del ganado (GBG) en la fauna silvestre de Chihuahua, una medida preventiva con la que se busca mantener al estado en cuidado del desarrollo de esta plaga que representa un riesgo para la salud animal.
Como parte de estas acciones, personal de la dependencia estatal sostuvo una reunión de trabajo con especialistas del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), en la que se revisó el panorama actual de la enfermedad y se acordaron estrategias para detectar oportunamente cualquier caso que pudiera presentarse en especies silvestres.
El encuentro se realizó luego de la visita a la entidad del director del Senasica, Javier Calderón Elizalde, y del director general de Salud Animal, Gabriel Ayala Borunda, quienes encabezaron una serie de actividades relacionadas con las medidas nacionales de prevención y control del gusano barrenador del ganado.
La reunión fue encabezada por el jefe del Departamento de Vida Silvestre de la Dirección de Ecología de la SDUE, Joel Morales, junto con personal técnico y asesores de la dependencia. También participó el coordinador de Vigilancia Epidemiológica en Fauna Silvestre del Senasica, Mitzunari Zalapa, quien expuso las acciones que se desarrollan para monitorear el comportamiento de la plaga en distintas regiones del país.
Durante la mesa de trabajo se establecieron mecanismos de coordinación entre ambas instancias para fortalecer la vigilancia epidemiológica, el monitoreo de fauna silvestre y la atención inmediata ante cualquier reporte que pudiera estar relacionado con la presencia del gusano barrenador.
El secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, Gabriel Valdez, informó que entre las acciones acordadas se encuentra el seguimiento permanente por parte de especialistas, además de protocolos de atención para responder de manera rápida si llegara a detectarse un caso sospechoso en dichas especies.
El funcionario subrayó que, hasta el momento, no existe registro de animales silvestres afectados por esta plaga dentro del territorio chihuahuense, por lo que las labores se mantienen enfocadas en la prevención.
El GBG provoca una enfermedad conocida como miasis, la cual ocurre cuando las larvas de la mosca depositan sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Al eclosionar, las larvas se alimentan del tejido vivo, provocando lesiones que pueden agravarse rápidamente si no reciben atención veterinaria.
Aunque históricamente la afectación se ha asociado al ganado, las autoridades señalaron que la fauna silvestre también puede convertirse en hospedera, por lo que el monitoreo de estas especies forma parte de la estrategia sanitaria para impedir la propagación de la plaga.
La dependencia estatal exhortó a la población, especialmente a quienes realizan actividades en áreas rurales, zonas serranas o de conservación, a reportar de inmediato cualquier animal silvestre que presente heridas con presencia de larvas, lesiones de aspecto inusual o signos compatibles con la enfermedad.
De acuerdo con la SDUE, la colaboración de la ciudadanía puede ser determinante para detectar de manera temprana posibles casos y activar los protocolos de atención correspondientes, lo que contribuiría a preservar la sanidad de la fauna silvestre y reducir el riesgo de propagación hacia animales domésticos y de producción.