El Cruz Azul recobró la valentía ante el amarillo. Los traumas ante el América los han superado y hasta envalentonados los encaran en la que se supone es casa del americanismo, el Estadio Banorte.
En los minutos de compensación del primer tiempo y con el 3-0 de La Máquina a favor, el americanista Raphael Veiga perdió la cabeza. El brasileño reventó un balón contra Agustín Palavecino, quien, al filo del saque de banda y tendido en el césped, figuró como un blanco fácil.
Frustración de Raphael Veiga que continuó con un codazo sobre Charly Rodríguez, mediocampista cementero. De inmediato Palavecino encaró al jugador de las Águilas, por la agresión contra su compañero.
La afición celeste en la tribuna explotó de coraje, lo mismo que los jugadores de banca, quienes salieron a la bronca. La campal fue inevitable, lo mismo que las tarjetas del silbante Luis Enrique Santander.
Empujones por todos lados que resultaron en amonestaciones para los americanista Jesús Orozco, Nicolás Ibáñez, Raphael Veiga y Alan Cervantes. Pero llamó la atención que Santander no acudió a la cabina del VAR para valorar la acción del futbolista brasileño del América.
La presión para el americanismo se atizó con los goles de Erik Lira, José Paradela y Jesús Orozco. Incluso un penalti atajado por Rodolfo Cota dejó los nervios del América en estado de alerta para la segunda parte en el Banorte.
TENSIÓN DESDE LA PREVIA DEL AMÉRICA – CRUZ AZUL
Antes de que el América partiera al Estadio Banorte, los aficionados que resguardaban su salida del hotel de concentración fueron confrontados por barristas del Cruz Azul.
Sobre Periférico Sur, un autobús con integrantes de un grupo de animación celeste descendió de la unidad, para agredir a seguidores de las Águilas.
Según testigos, todo quedó en insultos. La policía capitalina actuó rápidamente y los barristas regresaron al autobús, para continuar su peregrinar al Coloso de Santa Úrsula.