El Ejecutivo italiano ha convertido la política migratoria española en uno de sus principales focos de crítica tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta. Roma llegó incluso a anunciar la suspensión temporal del acuerdo de libre circulación Schengen con España para determinados viajeros extracomunitarios, una decisión que Madrid consideró excesiva al entender que la situación en la ciudad autónoma no suponía una ruptura del espacio europeo.
Desde el Gobierno español se defendió que Ceuta cuenta con controles específicos y que no existía una amenaza real para la libre circulación dentro de Schengen. Sin embargo, la polémica creció después de que varios dirigentes italianos cuestionaran la decisión de España de impulsar una regularización extraordinaria que podría beneficiar a cientos de miles de personas en situación irregular.
La acusación principal de Roma es que una medida de este tipo puede generar un efecto llamada y facilitar posteriormente la movilidad de los beneficiarios dentro de la Unión Europea. Una preocupación que el ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, trasladó públicamente al señalar que España había tomado una decisión de gran alcance sin coordinarla con sus socios comunitarios.
Financial Times señala la contradicción del Gobierno italiano
La respuesta de Italia ha sido analizada con dureza por el diario británico Financial Times, que ha puesto el foco en la diferencia entre el discurso político de Meloni y la realidad de las medidas adoptadas por su propio Ejecutivo.
El medio sostiene que la posición italiana resulta difícil de justificar porque Roma también está facilitando la entrada y regularización de trabajadores extranjeros para cubrir necesidades del mercado laboral. Según el análisis citado por el periódico, Italia prevé conceder cientos de miles de permisos de trabajo en los próximos años mediante sus programas de contratación de extranjeros.
De hecho, el sistema italiano conocido como decreto flussi ya permitió la emisión de cientos de miles de autorizaciones laborales entre 2022 y 2025. La previsión de nuevas concesiones elevaría la cifra total por encima del millón de permisos, una realidad que, según expertos consultados por el diario, se parece mucho a la estrategia española aunque con una argumentación política diferente.
Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez presenta la regularización como una cuestión vinculada a derechos y gestión ordenada de la inmigración, Meloni defiende medidas similares desde la necesidad económica y la falta de mano de obra.
Una disputa europea con consecuencias políticas
Más allá del enfrentamiento entre Roma y Madrid, la polémica refleja una división más profunda en Europa: cómo gestionar la inmigración en un continente que necesita trabajadores extranjeros pero donde el control fronterizo se ha convertido en una cuestión central para muchos electores.
El editorial del Financial Times también cuestionó la reacción de algunos gobiernos europeos tras la crisis de Ceuta, al considerar que ciertos mensajes políticos buscaron generar alarma en lugar de aportar soluciones coordinadas. En ese contexto, el diario interpretó las críticas de Meloni a Sánchez como un intento de responsabilizar a un dirigente progresista en un asunto especialmente sensible para la opinión pública.
La controversia evidencia una paradoja dentro de la UE: muchos países rechazan públicamente determinadas políticas migratorias, pero al mismo tiempo recurren a fórmulas similares para responder a sus propias necesidades económicas. La disputa entre España e Italia, por tanto, no solo enfrenta a dos gobiernos, sino que revela las contradicciones de una Europa todavía sin una política migratoria común. @mundiario