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Radar Inteligente
24 horas 06 Aug, 2026 00:01

Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

Hay una fila larga de coches para subir a “Salidas” de la Terminal 2. Tráfico en el aeropuerto, sí. Son las 7:45. El estacionamiento ya no tiene lugares.

La aerolínea se ha puesto en sintonía con los tiempos que corren: imprimes las etiquetas, pesas la maleta, pegas las etiquetas, te formas, dejas la maleta. Problemita: no logras escanear el código QR. A meter los datos a mano.

La fila para pasar por seguridad es larguísima, pero tienes la suerte de que te toca la fast track. Problemita: no es fast. Ocurre que el escaneo de pases de abordar e identificaciones no le funciona a la mitad de la gente, así que a la antigua: revisión humana. Revisión humana que grita: “¡Dos filas, de favor! ¡Documentos a la mano!”. Un grito muy agudo.

Te toca “posición remota”. Camión, pues. Vas a la sala R-4. Hay cola. Parece que es la del preabordaje, es decir, que la gente ya está pasando a la zona de la siguiente cola, que es la cola del camión, pero no.

La cola es previa a la cola previa a la cola del camión: la aerolínea que promueve la autodocumentación documenta el equipaje de mano porque, te indican a gritos muy agudos, el vuelo va “totalmente lleno” y las maletas no caben en la cabina.

Terminado el proceso, te indican a gritos muy agudos, que pueden formarse ya los pasajeros de las zonas 1 y 2. Eres zona 3. Pasado un buen rato, te indican, a gritos muy agudos, que adelante. Bajas. Cola para el camión. Le dicen a un pasajero, con gritos muy agudos, que no puede volver a subir, mientras indican a los demás, con gritos muy agudos, que, otra vez, documentos en mano.

Llega el camión. Le pegan un papel en el parabrisas: “San Jose (sic) del Cabo”. Indican a gritos, muy agudos, que de favor te muevas a la parte de atrás, para que puedan “accesar” los demás pasajeros.

El camión avanza con un Boeing 747 que se mueve a su lado, a unos 20 metros, entre baches. No chocan. Se para frente a tu avión. Parado en la pista, te indican a gritos, muy agudos, que de las filas uno a 15 hay que embarcar, de favor, por la parte delantera.

El vuelo sale con un retraso moderado, 25 minutos. El avión avanza entre baches mientras el sonido ambiente, alto el volumen, se llena con la voz, muy aguda, de las instrucciones de seguridad. Antes y después, un torpedeo de publicidad.

Este es el aeropuerto que funciona. El otro es el AIFA, que nos costó casi 426 mil millones. Es el que reemplazó a Texcoco, clausurado por aquello de la corrupción, de la que, ocho años después, no han dado una sola prueba.

 

     @juliopatan09

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