La batalla política por la crisis migratoria de Ceuta se desplaza de la frontera a las instituciones. El PP ha anunciado que Margarita Robles comparecerá el próximo 18 de agosto en el Senado para explicar la actuación de las Fuerzas Armadas durante la entrada masiva de inmigrantes, pero Moncloa ha desmentido que la ministra acuda a la Cámara Alta a comparecer en la Comisión de Defensa como han programado los populares.
Fuentes del Gobierno han precisado que “se dará respuesta a la citada petición a lo largo del día de mañana”, una formulación que contradice la versión difundida por los populares sobre un supuesto acuerdo con la ministra, que remite a una carta que habría enviado a la Presidencia de la Cámara Alta, controlada por el PP.
Para los populares, la supuesta aceptación de Robles demostraría que su presión parlamentaria ha obligado al Gobierno a rectificar. Pero Moncloa, en cambio, insiste en que no hay todavía ninguna comparecencia confirmada y remite a la oposición al anuncio de la semana pasada, de que los ministros rendirán cuentas a petición propia ante el Congreso a finales de agosto y no acudirán a las comparecencias convocadas por la mayoría del Senado antes de que se inicie el nuevo curso político, bajo el argumento de que podrían “duplicar” el contenido de lo que se aborde en la Cámara Baja, cuya presidencia recae en la socialista Francina Armengol.
En medio queda una crisis que ha llevado a decenas de miles de personas a Ceuta, ha obligado a desplegar recursos extraordinarios de seguridad, el reforzamiento de las fronteras ante un supuesto nuevo intento masivo por cruzar la frontera el 15 de agosto, y la guerra soterrada entre Interior y Defensa sobre si los servicios de inteligencia españoles previeron que más de 70.000 personas podrían entrar ilegalmente en la ciudad autónoma, o si informó al Gobierno.
El origen del desencuentro está en el intercambio de cartas entre Robles y el presidente del Senado, Pedro Rollán. La ministra comunicó que no podía asistir a la convocatoria inicial porque se encontraba ocupada con la supervisión de las operaciones militares desplegadas en Ceuta. En esa misma comunicación expresó su “plena disposición” a buscar otra fecha compatible con sus compromisos de agenda.
Una carta convertida que Moncloa niega
Rollán respondió proponiendo el 18 de agosto y agradeciendo a la ministra su “diálogo y entendimiento”. El PP interpretó ese intercambio como un acuerdo. De ahí que el grupo popular haya presentado la nueva fecha como una consecuencia directa de sus presiones. El Gobierno, sin embargo, rechaza esa lectura. Las fuentes de Moncloa subrayan que la respuesta definitiva todavía no se ha producido.
Los populares han endurecido el tono. “Seguiremos trabajando para que Marlaska y Albares salgan de su rebeldía democrática, dejen de menospreciar al Senado y cumplan con su responsabilidad”, ha señalado el PP, que reclama la presencia de los ministros en las comisiones extraordinarias convocadas por la Cámara Alta. La mayoría absoluta del PP en el Senado le permite fijar una agenda parlamentaria especialmente incómoda para el Gobierno.
Los populares citaron a Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles y José Manuel Albares para comparecer antes de que lo hagan en el Congreso, a final de mes. Interior estaba convocado inicialmente este miércoles; Defensa, el jueves, y Exteriores, posteriormente. El Ejecutivo rechazó esas fechas y anunció que los cuatro ministros afectados por la crisis —Robles, Marlaska, Albares y Félix Bolaños— comparecerían a petición propia en el Congreso entre el 25 y el 28 de agosto.
¿Qué sabía el Estado?
El primer pulso se librará con Marlaska. El ministro del Interior ha sido citado este miércoles a las once de la mañana, pero su departamento mantiene que no acudirá. Su equipo sostiene que esa fecha resulta inviable porque coincide con el dispositivo de seguridad organizado con motivo del eclipse solar del 12 de agosto. Interior ha preparado un amplio despliegue de Protección Civil y seguridad que Marlaska seguirá desde Madrid. El Ministerio afirma, además, que el ministro nunca se ha negado a comparecer ante el Senado y que incluso había planteado la posibilidad de hacerlo la semana siguiente. La pelota vuelve así al tejado de la Cámara Alta.
Durante la crisis, Marlaska aseguró que no llegó a las “más altas instancias” ningún informe o aviso que anticipara una entrada masiva como la que finalmente se produjo, una afirmación que pone en entredicho la actuación de los servicios de inteligencia que dependen, en su mayoría, orgánicamente de Defensa, en particular el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), al que Robles ha defendido sin ambages.
Las declaraciones del ministro, en las que ha eximido de toda responsabilidad a Marruecos, ha echado balones fuera cuando prácticamente todos los partidos exigen respuestas en cuestiones sobre el estado de la vigilancia fronteriza, las labores de inteligencia, el papel de Rabat, el supuesto bulo difundido por redes sociales que alentó a los inmigrantes a cruzar a Ceuta y por qué el Gobierno no se anticipó a la crisis si el Gobierno de Ceuta llevaba varios días registrando un repunte de llegadas a nado.
La pregunta que el PP quiere trasladar a Robles es, por tanto, qué información manejaron las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia antes del 30 de julio y qué conocimiento tuvo el Gobierno sobre el riesgo de una nueva entrada multitudinaria. Por ello, la oposición quiere descongelar la actividad parlamentaria en medio parón estival para sacar el mayor rédito posible a la fiscalización del Ejecutivo, pero La Moncloa ha maniobrado para que sus ministros comparezcan a finales de mes.
La Cámara Alta ya acudió al Tribunal Constitucional en un conflicto relacionado con la negativa de Pedro Sánchez a comparecer por el accidente ferroviario de Adamuz. El Ejecutivo sostuvo entonces un argumento parecido, que el presidente ya rendiría cuentas en el Congreso por los mismos hechos. @mundiario