Las lluvias reportadas en la actual temporada rompieron la racha de estiaje que asfixió a México en los últimos tres años, y dio paso a un alivio hídrico sin precedentes recientes. Cifras de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), correspondientes al reporte del Monitor de Sequía con corte al 31 de julio, confirman que México atraviesa por su nivel de sequía más bajo en seis años.
El indicador señala que únicamente 2.7 por ciento del territorio nacional registra condiciones de anormalmente seco a sequía moderada.
El impacto se refleja en que más de 97 por ciento de la superficie de México se encuentra libre de condiciones de sequía, situación que no se observaba desde finales de 2020, cuando la afectación nacional descendió a niveles cercanos a 7.1 por ciento.
Esto representa que más de mil 741 municipios de un total de 2 mil 478 están libres de alguna categoría de afectación por estrés hídrico; 96 tienen sequía y 641 están anormalmente secos (D0).
El contraste resulta drástico al comparar el mapa de crisis vivido en mayo de 2024. En aquel momento, la sequía llegó a asfixiar a 70.7 por ciento del país, lo que mantuvo a más de la mitad de las entidades bajo las categorías más difíciles.
¿Qué ayudó a México?
El cambio obedece a la entrada constante de ondas tropicales, sistemas de baja presión y la actividad del monzón mexicano sobre las principales cuencas hidrográficas. Este flujo acumulado de humedad permitió neutralizar por completo del mapa la categoría de sequía excepcional (D4) —el rango de mayor gravedad— y extrema (D3) en la totalidad de los estados.
En el reporte al 31 de julio de 2026, la Conagua indica que presas clave como las del Sistema Cutzamala que se ubica entre el Estado de México y Michoacán —integrada por tres embalses— registran niveles promedio de 73.3 por ciento de su capacidad operativa gracias a las lluvias del verano.
Una buena noticia para los municipios mexiquenses y de la Ciudad de México a las que abastece del servicio.
Así hasta el fin
Durante el periodo 2026-2027 el fenómeno de El Niño podría comportarse de manera similar a 2015 -recordado como uno de los más intensos en los últimos tiempos-; sin embargo, las estimaciones permiten anticipar que, al concluir la temporada de lluvias del año en curso, México estaría libre de una sequía generalizada, consideró el investigador de la Comisión Nacional del Agua, Dante Sinohé Hernández Padrón.
Durante su participación en el Foro Perspectivas Climáticas en la República Mexicana, en el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, el experto precisó que el país se encuentra en una situación de condiciones “normales”; es decir, sin una sequía generalizada.
En la conferencia Perspectiva de la magnitud de sequía en México para la temporada de lluvias 2026, reconoció que si bien se habla de que se espera un Niño Godzilla (por la intensa sequía que ocasiona).
Ocho entidades mantienen algún tipo de afectación
En el panorama regional, el impacto del actual verano muestra matices claros. De acuerdo con los reportes más recientes del Monitor de Sequía en México publicado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la Comisión Nacional del Agua con corte al 31 de julio pasado, sólo 2.7 por ciento del territorio mexicano reporta algún tipo de sequía.
La afectación residual —remanente de sequía que queda en el país después de que las lluvias — se reduce a 31 municipios distribuidos en ocho estados. La aridez se mantiene en localidades del norte y noroeste, como Caborca y Agua Prieta, Sonora, o Janos y Ojinaga, Chihuahua, indica el informe.
También se reportan puntos aislados en Coahuila, Michoacán, Chiapas, Veracruz y Oaxaca.
En el noreste, el informe de la Conagua detalló que en estados como Tamaulipas, 71.8 por ciento de la superficie estatal quedó totalmente libre de sequía; sin embargo, 25.8 por ciento de su territorio se mantiene en condición anormalmente seca (D0) y 2.4 por ciento arrastra sequía moderada (D1), concentrada en municipios fronterizos como Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo, donde los acumulados de lluvia aún no compensan el déficit histórico.