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Mundiario 14 Aug, 2026 07:00

Una camioneta daña Pampa del Leoncito, la joya natural del norte argentino

En el corazón de los Andes argentinos, donde el silencio del desierto se mezcla con uno de los paisajes geológicos más singulares del planeta, una maniobra equivocada ha provocado un daño que puede sobrevivir a varias generaciones. La Pampa del Leoncito, una inmensa planicie de arcillas y limos situada en el departamento de Calingasta (San Juan), ha quedado marcada por los surcos provocados por una camioneta que se adentró en una zona donde la circulación estaba prohibida.

El protagonista del incidente es Agustín Añó, un médico nefrólogo de 46 años que accedió con su Toyota Hilux a un área restringida del conocido Barreal Blanco. Lo que comenzó como un intento de atravesar una superficie aparentemente estable terminó convirtiéndose en un problema ambiental de gran magnitud: el vehículo quedó atrapado en un terreno especialmente vulnerable y los intentos por liberarlo agravaron las marcas sobre el suelo.

La escena revela una paradoja habitual en algunos espacios naturales protegidos: aquello que parece un terreno vacío o sin vida puede esconder ecosistemas extremadamente delicados. La Pampa del Leoncito no es simplemente una extensión de tierra blanca, sino una formación creada durante miles de años por procesos geológicos en los que cada capa de sedimento cuenta una historia.

El portavoz de Greenpeace España, Miguel Ángel Soto, ha definido lo ocurrido como una “auténtica agresión” contra un entorno donde las intervenciones humanas deberían estar prácticamente descartadas. Según explica, se trata de un “espacio muy vulnerable y muy sensible” que funciona como un laboratorio natural debido a su particular combinación de agua, minerales, microorganismos y especies adaptadas a condiciones extremas.

Una cicatriz que desafía al paso del tiempo

El principal problema no es solo la marca visible de los neumáticos, sino la dificultad del propio ecosistema para recuperarse. Los surcos abiertos por la camioneta alcanzan unos 25 centímetros de profundidad y, según investigadores de la Universidad de San Juan, podrían permanecer durante más de cien años.

La razón está en la naturaleza del terreno. A diferencia de otros paisajes donde las lluvias frecuentes ayudan a redistribuir los sedimentos y suavizar las irregularidades, esta región argentina presenta un clima árido con precipitaciones escasas. El agua no tiene la fuerza suficiente para reconstruir rápidamente una superficie que tardó miles de años en formarse.

Soto compara esta situación con algunos espacios españoles como la laguna de Fuente de Piedra, en Málaga, la laguna de Gallocanta, en Zaragoza, o la laguna de El Hito, en Cuenca. Son ecosistemas con características diferentes, pero comparten una misma idea: los terrenos aparentemente frágiles requieren una protección estricta frente al impacto humano.

Un paisaje único entre ciencia, turismo y deporte

La importancia de la Pampa del Leoncito va mucho más allá de su valor paisajístico. Sus cielos limpios la han convertido en un enclave privilegiado para la observación astronómica, mientras que su superficie plana y sus vientos constantes la han transformado en un lugar de referencia mundial para el carrovelismo, una disciplina en la que vehículos impulsados por velas recorren la planicie.

Por eso, el daño causado por los neumáticos no afecta únicamente a la imagen del lugar. También amenaza un espacio utilizado para la investigación científica y para actividades deportivas que dependen precisamente de la conservación de sus condiciones naturales.

Un rescate complejo y una posible causa penal

La camioneta continúa atrapada y permanece bajo vigilancia de la Gendarmería Nacional para evitar actos de vandalismo. Extraerla no es una operación sencilla: mover el vehículo en las actuales condiciones podría provocar nuevos daños en el suelo.

Las autoridades estudian varias alternativas, entre ellas esperar hasta el verano austral, cuando el terreno esté más firme, o recurrir a un rescate mediante helicóptero, una operación cuyo coste podría situarse entre 8 y 8,5 millones de pesos argentinos.

La Justicia de San Juan también analiza las consecuencias legales del episodio. Aunque anteriormente se habían impuesto sanciones económicas a turistas que realizaron maniobras prohibidas en la zona, en este caso se estudia una acusación por posible daño ambiental agravado. @mundiario

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