Cualquiera que esté mínimamente informado, sabe quiénes son los enemigos de España y de la Unión Europea. Han dado muestras de sobra y alguno lo dejó por escrito.Tienen nombres y apellidos y están en el ámbito ideológico de la ultraderecha y de la derecha abducida por la ultraderecha. Son enemigos externos e internos.
Hay fuerzas políticas y gobiernos de fuera y del interior de Europa, que no quieren la cohesión y la unidad europea, y además pretenden acabar con los gobiernos que defienden estados fuertes y que desean el bienestar de sus ciudadanos, con políticas generadoras de más libertades, de más derechos, de más igualdad y de justicia social. Por eso no les gusta un Gobierno, que tiene un presidente como Pedro Sánchez, que es una voz reconocida y con predicamento a nivel internacional.
Sólo tenemos que preguntarnos quiénes están originando los conflictos y las guerras hoy en el mundo. Quiénes buscan la inestabilidad y la división europea. Quiénes quieren y pretenden oponerse a la legalidad internacional, y combaten a los que buscan el diálogo, el entendimiento y el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional.
Ceuta es otro de esos episodios, que obedecen a determinados intereses geopolíticos, que van en esa dirección desestabilizadora. Estas presiones intermitentes no solo pueden interesar a Marruecos, especialmente cuando algún ministro como el de Justicia marroquí, pertenece a uno de los partidos de derechas, que en septiembre tiene que someterse a un proceso electoral.
A finales del mes pasado, 80.000 migrantes de diferentes nacionalidades, entraron nadando desde el Reino alauí a la ciudad de Ceuta. Según las ONGs marroquíes, 141 personas jóvenes murieron ahogadas en ese intento de llegar a Ceuta. Hace cincuenta y un años, hubo un suceso que quizás ha sido una de las fuentes inspiradoras de los promotores de esta iniciativa; fue la Marcha Verde, impulsada por Hasan II el 6 de noviembre de 1975 y que movilizó a 350.000 civiles marroquíes para entrar en el Sáhara Occidental español, aprovechando la debilidad institucional del régimen dictatorial, con un Francisco Franco agonizante.
En esta ocasión (30 y 31 de julio de 2026), el Gobierno de España, respondió con inteligencia y con medidas diplomáticas acertadas, para que Marruecos acogiese el grueso de las personas que entraron. Unos 70.000 migrantes fueron devueltos en los primeros días a territorio de Marruecos, después de que hubieran vulnerado la frontera española.
Ahora mismo se sigue procediendo, con el respeto legal correspondiente, a la devolución de menores y adultos a Marruecos que todavía se encuentran en territorio ceutí.
Este masivo asalto a la frontera de otro país, protagonizado por civiles, se consideran acciones encuadradas en las llamadas guerras híbridas. Estamos ante un fenómeno como el de la emigración, procedente del continente africano, que requiere de estrategias concretas específicas de la Unión Europea y especialmente de los países del sur de Europa.
La UE tiene que dar respuestas eficaces con participación española, ante la realidad geográfica de Ceuta y Melilla que tienen frontera con un país africano. Son ciudades españolas y por tanto forman parte de la UE.
Una oposición antipatriótica
Aquí hay que soportar a una oposición alejada de la autoexigencia patriótica, a unos partidos políticos como PP y Vox, que practican un patrioterismo rechazable y con una política exterior siempre contraria al posicionamiento del Gobierno, alineándose claramente con las posturas de gobiernos como los de la primera ministra italiana Giorgia Meloni, que está más pendiente de sus intereses políticos y electorales internos que en ofrecer la colaboración necesaria a un país como España; contrariamente a la solidaridad que el presidente Pedro Sánchez siempre ha mostrado con Italia, Dinamarca o con cualquier país de la Europa democrática. En una crisis de esta envergadura, se espera que todos los partidos españoles hagan un frente común con el Gobierno de España, y cuando corresponda o se resuelva el problema, se debata ampliamente y se pidan las explicaciones que sean necesarias al Ejecutivo.
Acierto político
Otra amenaza de un nuevo intento de invasión masiva a Ceuta, estaba prevista para el pasado sábado día 15 (festivo en España). La evidencia nos demostró la eficacia de las conversaciones del Gobierno con las autoridades marroquíes, que se tradujeron en una movilización del país vecino con medidas disuasorias de seguridad, que conjuntamente con las tomadas por España dieron resultados positivos y no se produjo otro asalto.
En territorio español se utilizaron refuerzos de la policía nacional, guardia civil y de las fuerzas armadas. También se instalaron barreras físicas en el mar, con la vigilancia oportuna y con la capacidad de devolver inmediatamente ( en caliente), a quiénes lograsen burlar las boyas flotantes, solventando así la sentencia del Tribunal Supremo, que impedia hacerlo si no había elementos físicos que supusiesen una limitación estructural.
Fue un acierto, una vez más, la reacción española en la resolución de este problema, de nada hubiera servido abrir una confrontación basada en la testosterona como algunos demagógicamente reclamaban; pero es necesario aprender y sacar conclusiones de esta experiencia, y la más importante consiste en asegurar que con medios propios se es capaz de resolver una emergencia de esta naturaleza. España debe tener los instrumentos necesarios que le permitan blindar las fronteras con Marruecos, por tierra y también por mar.
A raíz de la entrada que se produjo en el 2021, se anunció un Plan Integral de Seguridad para Ceuta y Melilla. Pues bien, si el documento está en fase de redacción finalícese y cuanto antes el Gobierno proceda a presentarlo. @mundiario