Cerca de 138 millones de niños se encuentran en situación de trabajo infantil, de los cuales 54 millones realizan trabajos peligrosos que pueden poner en riesgo su salud, seguridad o desarrollo, de acuerdo con las estimaciones más recientes de la Organización Internacional del Trabajo y UNICEF . El informe Trabajo infantil: Estimaciones mundiales 2024, tendencias y el camino a seguir , muestra que se han logrado importantes avances en la erradicación del trabajo infantil, incluso en África subsahariana, la región que concentra el mayor número de niños en esta situación.
Los últimos datos muestran una reducción total de más de 22 millones de niños desde 2020. Esto revierte un repunte entre 2016 y 2020, el año de la pandemia de covid-19. La disminución del trabajo infantil en los últimos cuatro años representa una reducción total del número de niños en situación de trabajo infantil de más de 100 millones desde el año 2000. Este descenso se produjo en un contexto de aumento general de la población mundial de niños de 5 a 17 años —230 millones— durante el mismo periodo. “En 2015, el mundo se comprometió a poner fin al trabajo infantil para 2025 en el marco de la Meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El plazo ha terminado, pero no el trabajo infantil”, reconoce el informe. El informe señala que el avance es muy lento, porque para alcanzar esta meta en 2030, el año límite establecido, se requeriría un ritmo de progreso 11 veces más rápido que el registrado en los últimos cuatro años. Para alcanzar la meta en 2045, sería preciso acelerar el ritmo siete veces. Incluso si el plazo se ampliara hasta 2060, sería necesario cuadruplicar el ritmo actual.
¿Qué es el trabajo infantil y el trabajo infantil peligroso? La OIT define el trabajo infantil como todo empleo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. Por ejemplo, no entran en la definición de trabajo infantil aquellos empleos que participan los niños o los adolescentes por encima de la edad mínima de admisión al empleo y que no interfieren con la educación de las infancias. La prioridad de las agencias de Naciones Unidas es eliminar los peores tipos de trabajo infantil. De acuerdo con el Artículo 3 del Convenio núm. 182 de la OIT, se tratarían de los siguientes: (a) todas las formas de esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud; (b) la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución o la producción de pornografía;
(c) el reclutamiento de niños para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes; (d) el trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de los niños (trabajo infantil peligroso o trabajo peligroso). El Sistema de Cuentas Nacionales de las Naciones Unidas, usado para el informe, no toma en cuenta las tareas domésticas, es decir, los servicios no remunerados que los niños realizan en sus propios hogares y que incluyen las labores de cuidado, la limpieza y la preparación de alimentos. Estos suelen recaer en las niñas.
¿En qué sectores hay más trabajo infantil? La mayor proporción de niños en situación de trabajo infantil se encuentra en la agricultura, que representa el 61% a nivel mundial. El trabajo infantil en la agricultura se observa principalmente en economías de subsistencia familiar y en pequeñas explotaciones agrícolas. Los servicios, incluido el trabajo doméstico en hogares de terceros, el comercio a pequeña escala y otras actividades informales, representan el 27% del total. La industria, que abarca la construcción, las manufacturas y la minería, representa el 13% restante. Los factores de edad y sexo determinan la distribución del trabajo infantil. Los niños más pequeños, tanto niñas como niños, se concentran mayoritariamente en la agricultura. A medida que crecen, el trabajo infantil se diversifica según el género: los niños tienden a concentrarse en la industria, mientras que las niñas se encuentran con mayor frecuencia en el sector de los servicios. ¿Cómo ha cambiado el trabajo infantil por regiones? Aunque en todas las regiones se han mostrado avances significativos en la disminución del trabajo infantil, mantienen marcadas diferencias regionales en el número y la proporción de niños en situación de trabajo infantil.
El África Subsahariana es, con diferencia, la región que concentra el mayor número: 87 millones, casi dos tercios del total mundial. Asia Central y Meridional ocupa el segundo lugar, con 17 millones. En Latinoamérica y el Caribe 7.1 millones de niños trabajan. Los mayores progresos se registraron en Asia y el Pacífico, donde la prevalencia del trabajo infantil se redujo prácticamente a la mitad desde 2020, mientras que el número de niños en situación de trabajo infantil disminuyó en un 43%. La mayoría de las regiones podrían eliminar parcial o totalmente el trabajo infantil en las próximas décadas, lo que haría que la carga del trabajo infantil recaiga casi exclusivamente en África Subsahariana. Si las tasas de prevalencia actuales se mantienen, el número de niños en situación de trabajo infantil en esta región podría aumentar y superar los 100 millones después de 2030, debido al crecimiento demográfico previsto. Por el contrario, en Asia y el Pacífico, así como en Latinoamérica y el Caribe, la disminución de la población infantil podría conducir a una reducción del número absoluto de niños en situación de trabajo infantil, incluso si las tasas de prevalencia se mantuvieran constantes. En África Subsahariana, se han producido recientes progresos en la reducción de la prevalencia del trabajo infantil, a pesar del crecimiento de la población infantil. Esta dinámica demográfica ejerce presión sobre los servicios —especialmente los de educación y protección social— que son esenciales para luchar contra el trabajo infantil. Se estima, por ejemplo, que entre 2024 y 2050 se necesitarán 80 millones de plazas escolares adicionales para seguir el ritmo del creciente número de niños en edad de asistir a la escuela primaria. Además, una proporción más elevada de menores a cargo aumenta la presión económica sobre las familias, lo que incrementa el riesgo de trabajo infantil, en especial cuando los ingresos familiares son bajos e inestables. En Asia y el Pacífico y en Latinoamérica y el Caribe, la reciente disminución del trabajo infantil en cifras absolutas refleja una tendencia descendente en la población infantil. La fuerte caída de la fecundidad y las transiciones demográficas conexas ya han reducido las necesidades en materia de educación y otros servicios, lo que facilita la ampliación de la cobertura y respalda los esfuerzos para eliminar el trabajo infantil, de acuerdo con la OIT y UNICEF.
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