HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Mundiario 24 Aug, 2026 14:35

Con el fallecimiento de Jay Maisel, la fotografía pierde un bastión indeleble

La importancia artística de la obra de Jay Maisel (1931–2026)  está, sobre todo, en haber demostrado que la fotografía podía encontrar una dimensión profundamente autoral sin necesidad de separarse de la vida cotidiana, de la publicidad o de la calle. 

“Lo que define una fotografía favorita es que, después de verla a diario durante años, no pierde su impacto”,  dijo en una ocasión.

“Hay una montaña rusa emocional -añadió- al percibir lo que uno considera una gran imagen. Oscila entre la euforia y la inquietud. Cuanto más me emociono, mejor es la imagen; más intensa es la emoción que siento, mayor es la euforia, pero más se contrarresta con la certeza de que algo va a salir mal”.

Nacido en Brooklyn, New York, y tras estudiar pintura y diseño gráfico en Cooper Union y Yale, Jay Maisel comenzó su carrera en la fotografía en 1954. Si bien su portafolio incluye retratos de figuras como Marilyn Monroe y Miles Davis, es quizás más conocido por capturar la luz, el color y la gestualidad presentes en la vida cotidiana.

Miles Davis, NYC /  © Jay Maisel Miles Davis, NYC. / ©Jay Maisel.


Entre sus logros comerciales se incluyen cinco portadas de trajes de baño de Sports Illustrated, las dos primeras portadas de New York Magazine, la portada de Kind of Blue de Miles Davis (el álbum de jazz más vendido de todos los tiempos), doce años de publicidad con United Technologies y premios de organizaciones como el International Center for Photography, la American Society of Media Photographers, el Art Directors Club, la Professional Photographers of America y The Cooper Union.

Los críticos señalan varios aspectos que enaltecen su fotografía: Hizo de la luz un tema, no simplemente una herramienta. Para Maisel, la luz no servía únicamente para iluminar un sujeto: era el sujeto. Sus fotografías de Nueva York, por ejemplo, muestran cómo un mismo edificio puede transformarse completamente según la hora, la atmósfera, el reflejo o el color de la luz.

La última vez que durmieron con buena luz  / © Jay Maisel La última vez que durmieron con buena luz. / ©Jay Maisel.

El color dejó de ser decoración. Este es probablemente uno de sus mayores legados. En una época en la que la fotografía artística seguía estando fuertemente asociada al blanco y negro, Maisel utilizó el color como elemento estructural y expresivo. No se limitaba a registrar un mundo que ya era colorido: organizaba la imagen mediante relaciones cromáticas.

Introdujo el concepto de «gesto» en la fotografía. Aquí está quizá su aportación más personal. Para Maisel, el gesto no pertenece exclusivamente a las personas. Una sombra, una arquitectura, una nube, una mano, un automóvil o un edificio pueden tener gesto. Es aquello que da vida, tensión o carácter a una imagen. Su célebre tríada —luz, gesto y color— resume prácticamente toda su concepción fotográfica.

Hombre en una tienda, Iran /  © Jay Maisel Hombre en una tienda, Irán. / ©Jay Maisel.

Convirtió Nueva York en un laboratorio visual. Maisel fue, durante décadas, uno de los grandes intérpretes visuales de Nueva York. Pero no hizo simplemente fotografía documental de la ciudad.

La utilizó como una especie de laboratorio permanente de percepción: desde helicópteros, desde edificios y, sobre todo, caminando por las calles. Él insistía en que había que estar físicamente dentro de la ciudad para descubrir las relaciones íntimas que aparecen entre personas, arquitectura, luz y espacio.

Mantuvo una mirada personal perfectamente reconocible. Esto es importante porque rompe una vieja oposición entre fotografía artística y fotografía comercial. Maisel demostró que el encargo puede ser también un espacio de creación, y que la calidad artística depende tanto de la mirada del fotógrafo como del destino de la imagen.

No pertenece exactamente a la tradición de la fotografía documental de Cartier-Bresson, ni a la fotografía de moda de Avedon, ni a la fotografía conceptual contemporánea. Su territorio está en la intersección de fotografía de calle, fotografía de color, abstracción, publicidad y percepción visual.

 Después de más de seis décadas fotografiando, su enseñanza fundamental sigue siendo extraordinariamente sencilla —salir, caminar, mirar y permanecer receptivo ante lo inesperado. Su propia obra insiste en que la fotografía comienza antes de apretar el disparador. @mundiario

 

Contenido Patrocinado