Pastoris plantea una historia vinculada al patrimonio cultural y lingüístico del suroeste de Salamanca y la frontera con Extremadura. La película utiliza como eje narrativo la figura de Domingo, un hombre que vuelve a casa después de haber participado en la guerra entre Francia y España y descubre que el mundo que dejó atrás ha cambiado.
Su regreso también supone un proceso de adaptación. Domingo ya no encaja en una sociedad que ha continuado adelante mientras él permanecía lejos. En ese contexto aparece la posibilidad de trabajar como pastor y trasladar un rebaño de ovejas desde Salamanca hasta los pastos de invierno de Extremadura.
El viaje de Domingo sirve para mostrar las costumbres de la sociedad pastoril y los paisajes que forman parte de las antiguas rutas trashumantes. Pero el recorrido también adquiere una dimensión personal: mientras avanza por territorios que conservan una estrecha relación con este oficio, el protagonista tendrá que enfrentarse a sus propios miedos y a las consecuencias de una guerra que ha marcado su vida.
Una película rodada en palra d'El Rebollar
Uno de los principales elementos de Pastoris es su uso de la palra d'El Rebollar, una variante lingüística del dominio asturleonés relacionada con el leonés y el asturiano y considerada seriamente amenazada.
La película se convierte así en una obra de ficción que también documenta una parte del patrimonio lingüístico inmaterial de la zona. El idioma forma parte del propio universo de la historia y acompaña a los personajes y a los territorios que atraviesa Domingo.
La elección de esta variante lingüística sitúa el relato en una región concreta, pero la historia aborda cuestiones que trascienden ese contexto: el regreso después de una guerra, la pérdida de los vínculos conocidos, la necesidad de encontrar un lugar propio y la relación entre las personas y el territorio que habitan.
La película de Pablo Moreno, escrita y dirigida por el cineasta, utiliza el recorrido de Domingo entre Salamanca y Extremadura para recuperar la tradición trashumante, mostrar el territorio a lo largo de sus cuatro estaciones y preservar mediante la ficción una variante lingüística amenazada. @mundiario.