Emmanuel Macron ha elegido un escenario de alto voltaje político y económico para anunciar uno de los mayores proyectos de ocio de la historia reciente de Francia. El presidente francés ha confirmado este lunes un plan de inversión saudí de 6.000 millones de euros para construir un gigantesco complejo de entretenimiento en la región parisina, con capacidad para desarrollar hasta tres parques de atracciones y un potencial de unos 22.000 empleos directos.
El anuncio se produjo coincidiendo con la visita a París del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán (MBS), en el comienzo de un nuevo curso político francés marcado por la incertidumbre. Macron presentó la iniciativa como un proyecto “nunca visto desde Disneyland París”, el gran referente de la industria del entretenimiento en Francia desde su apertura en 1992.
La ubicación prevista es Cergy-Pontoise, aproximadamente 30 kilómetros al noroeste de la capital. El proyecto no se limitará a las atracciones: la intención es crear un destino de uso mixto que combine ocio, hostelería, cultura, deporte y entretenimiento, con la posibilidad de incorporar hasta tres parques. Uno de ellos podría estar dedicado al manga y al anime. Entre las posibilidades que maneja la prensa francesa aparece Dragon Ball Z como una de las grandes franquicias susceptibles de convertirse en uno de los reclamos del nuevo complejo.
La operación será impulsada por Qiddiya Investment Company, compañía vinculada al fondo soberano saudí y al ambicioso programa económico Vision 2030 con el que Riad pretende diversificar su economía y reducir su dependencia del petróleo. Macron ha destacado el volumen de la inversión y su impacto sobre el empleo. “Conocéis mi interés por el manga. También mi determinación por atraer inversiones en Francia que generen empleo y sean ambiciosas”, señaló el presidente francés.
La cifra milmillonaria corresponde al conjunto del desarrollo previsto, no necesariamente a un desembolso inmediato. La magnitud de la operación convierte, en cualquier caso, a Cergy-Pontoise en una de las grandes apuestas internacionales de Arabia Saudí dentro de su estrategia para convertirse en una potencia mundial del turismo, el entretenimiento y el deporte. El proyecto también revela hasta qué punto la relación entre París y Riad ha evolucionado desde una cooperación centrada fundamentalmente en energía y defensa hacia una alianza económica que puede servir de soft power. Y el entretenimiento es solo una parte de la operación.
Aramco y Alstom completan la ofensiva económica
Durante la visita de Bin Salmán se anunciaron además acuerdos empresariales de gran dimensión. Aramco, la gigantesca compañía energética estatal saudí, cerró acuerdos con Francia por unos 3.700 millones de dólares, mientras que la francesa Alstom participará en el desarrollo de nuevas líneas de metro en Riad. El intercambio es significativo: Arabia Saudí aporta capital e inversiones vinculadas a su transformación económica, mientras Francia ofrece tecnología, infraestructuras, transporte, industria y conocimiento.
El proyecto de Cergy-Pontoise encaja perfectamente en la estrategia saudí de crear nuevos polos turísticos y culturales capaces de atraer visitantes de todo el mundo. Vision 2030 busca precisamente que el reino deje de depender exclusivamente de los ingresos procedentes de los hidrocarburos. Para Macron, la operación representa al mismo tiempo una oportunidad para reivindicar a Francia como destino de grandes inversiones internacionales y para demostrar que el país puede competir en sectores de alto crecimiento como el turismo, el entretenimiento y las industrias culturales.
Pero la visita de Bin Salmán no está exenta de controversia. El príncipe heredero sigue siendo una figura profundamente cuestionada por organizaciones internacionales de derechos humanos. Su presencia en París reactiva especialmente el debate sobre la relación entre las democracias occidentales y el régimen saudí. El principal episodio que pesa sobre su reputación internacional es el asesinato del periodista estadounidense Jamal Khashoggi en el consulado saudí de Estambul en 2018. La CIA concluyó que Bin Salmán aprobó la operación contra el informador.
Pese a ello, Macron ha apostado desde hace años por la reincorporación del heredero saudí al circuito diplomático internacional. Francia fue uno de los primeros países occidentales en recuperar abiertamente la relación con él después del aislamiento provocado por el asesinato de Khashoggi. La lógica de París es ahora de intereses económicos, energía, defensa, inversiones y cooperación estratégica que pesan cada vez más en la relación bilateral.
Macron y Bin Salmán coinciden sobre Oriente Próximo
La dimensión económica de la visita convivió con una agenda internacional marcada por las guerras y la tensión en Oriente Próximo. En su declaración conjunta, Francia y Arabia Saudí defendieron una solución diplomática para la guerra de EE UU con Irán y reclamaron que esa solución “asegure el carácter pacífico del programa nuclear iraní”. También condenaron los ataques contra buques en el estrecho de Ormuz y reclamaron recuperar la libertad de navegación en una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
París y Riad coincidieron además en reclamar el final de los asentamientos israelíes y de la violencia de los colonos en Cisjordania, en defensa de la solución de los dos Estados. La declaración demuestra que la relación entre Macron y Bin Salmán ya no se limita a una agenda comercial. Ambos países buscan también coordinar posiciones en algunos de los principales conflictos internacionales.
La visita saudí tuvo incluso consecuencias sobre la agenda internacional del presidente francés. Macron tenía previsto desplazarse a Kiev para participar en una reunión de la denominada Coalición de Voluntarios, integrada por países dispuestos a ofrecer garantías de seguridad a Ucrania en caso de un acuerdo de paz con Rusia. La reunión coincidía además con el aniversario de la independencia ucraniana y tenía un valor simbólico especial porque, por primera vez, se celebraba en territorio ucraniano.
Macron participó finalmente por videoconferencia. El cambio de agenda ilustra la importancia concedida por el Elíseo a la visita de Bin Salmán, que llegó a París el domingo en su primera visita internacional de gran relevancia desde su viaje a Washington en 2025. @mundiario