No es habitual que un ministro acuda al Congreso para reconocer que el Gobierno al que pertenece ha actuado mal. Mucho menos que lo haga de manera explícita y pida disculpas a los ciudadanos afectados. Margarita Robles lo hizo este martes durante su comparecencia ante la Comisión de Defensa para explicar la crisis migratoria de Ceuta y las circunstancias que rodearon la entrada masiva de migrantes del 30 y 31 de julio.
“Si los ceutíes se sienten abandonados, angustiados, solos y tristes o no suficientemente protegidos, es porque algo habremos hecho mal”, admitió la ministra. “Si se ha llegado tarde, que se ha llegado tarde, porque la gente está sufriendo, mis disculpas”, añadió la ministra. La asunción de culpas resume la principal dimensión política de una comparecencia de casi cuatro horas que, sin embargo, no consiguió despejar las incógnitas fundamentales sobre quién sabía qué antes de la entrada masiva, cuándo lo sabía el Gobierno y qué decisiones se adoptaron desde La Moncloa con esa información.
Robles quiso comenzar desde una perspectiva fundamentalmente humanitaria. Durante los primeros minutos de su intervención recordó a las personas fallecidas o desaparecidas en el mar y expresó su cercanía con una población que, según reconoció, ha experimentado miedo y sensación de abandono por parte del conjunto del Estado español. La ministra insistió en que Ceuta y Melilla son “españolísimas” y representan, a su juicio, una parte esencial de una España plural en la que conviven distintas culturas y religiones bajo el Estado de derecho.
La admisión de Robles tuvo un efecto inmediato: trasladó al Gobierno la responsabilidad política por la sensación de desprotección que existe en Ceuta. Pero la comparecencia dejó sin resolver la cuestión más controvertida de la crisis: la cadena de información previa al asalto masivo.
La ministra afirmó que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) contaba con 25 agentes desplegados en Ceuta y explicó que los servicios de inteligencia monitorizaron la evolución de la situación. Según su relato, los servicios de inteligencia españoles comunicaron el 29 de julio al delegado del Gobierno y al alcalde, Juan Jesús Vivas, datos sobre el progresivo calentamiento del escenario.
?? Margarita Robles: «Quiero pedir disculpas a todos aquellos que puedan haberse sentido o que incluso hoy puedan seguir sintiéndose abandonados o no suficientemente acompañados». pic.twitter.com/k1pTiWUffz
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) August 25, 2026
Tres fases para explicar la crisis
En concreto, Robles señaló que se estaba produciendo un incremento de los intentos de entrada por mar y que unas 150 personas migrantes estaban intentando diariamente superar la frontera. Este punto volvió a alimentar la controversia con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que sostiene que el CNI no informó de la posibilidad de una entrada masiva.
La ministra utilizó un informe del Estado Mayor de la Defensa para reconstruir la evolución de los acontecimientos en tres etapas. La primera fue definida como una fase de “migración concentrada”, iniciada el 8 de julio y prolongada hasta la mañana del 30. Según el análisis presentado por Robles, durante esas semanas comenzó a circular en redes sociales información sobre una supuesta oportunidad para acceder a Ceuta.
El Gobierno atribuye una parte relevante de ese fenómeno a una interpretación tergiversada de una sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de personas que alcanzasen la ciudad a nado y a la percepción de una reducción de la presencia policial marroquí coincidiendo con la celebración de la Fiesta del Trono. Los investigadores detectaron actividad en grupos de Facebook utilizados para organizar cruces, compartir itinerarios y recomendar equipamiento.
La segunda fase comenzó alrededor de las once de la mañana del 30 de julio. Fue la del “asalto masivo”. Según la explicación de Robles, las redes sociales pasaron entonces a desempeñar un papel todavía mayor, especialmente TikTok, donde se difundieron imágenes de personas atravesando la frontera aparentemente sin obstáculos. La tercera fase fue la del retorno masivo a Marruecos. La ministra sostuvo que aproximadamente el 90 % de quienes entraron acabaron regresando al comprobar que la situación en Ceuta era difícilmente sostenible.
Redes sociales, mafias y “actores desestabilizadores”
Uno de los elementos más destacados de la intervención de Robles fue el intento de situar la crisis en un contexto internacional más amplio. La ministra habló de mafias dedicadas al tráfico de personas, pero también de “actores interesados” y posibles “agentes desestabilizadores” que podrían haber favorecido o aprovechado la crisis con objetivos políticos.
La tesis del Gobierno es que el episodio no puede analizarse exclusivamente como un fenómeno migratorio. Robles lo vinculó a un escenario internacional convulso por la guerra de Ucrania, la situación en Oriente Próximo, el incremento del radicalismo integrista en África y la proliferación de ataques híbridos. Pero la ministra reconoció también los límites del conocimiento disponible. Admitió que hay cuestiones que tardarán en aclararse y otras que quizá nunca lleguen a conocerse completamente, incluida la dimensión real de las muertes y desapariciones producidas durante la entrada masiva.
La comparecencia dejó además una carencia especialmente señalada por los grupos parlamentarios, Robles no pudo proporcionar un balance definitivo de cuántas personas entraron en Ceuta, cuántas permanecieron en la ciudad, cuántas eran menores o cuántas solicitaron protección internacional. La ministra argumentó que esos datos no corresponden a su ámbito competencial.
Sí defendió, en cambio, que la inmensa mayoría de quienes accedieron a Ceuta regresaron posteriormente a Marruecos. La falta de cifras concretas fue cuestionada tanto por la oposición como por varios de los socios parlamentarios del Gobierno, que reclamaron explicaciones sobre una crisis cuyo alcance humano y operativo todavía no está completamente cuantificado.
? TV EN DIRECTO | Robles dice que "25 miembros del CNI que tienen su destino secreto en Ceuta" y que "realizaron la labor exigible y compartieron y analizaron con las fuerzas de seguridad y la delegación del Gobierno" https://t.co/PaIBdmfztB pic.twitter.com/ctaduB4dnF
— EL PAÍS (@el_pais) August 25, 2026
La sombra de Interior
El elemento más delicado de la comparecencia fue la distribución de responsabilidades dentro del propio Gobierno. Robles explicó el papel del CNI y situó las comunicaciones realizadas el 29 de julio en el ámbito del delegado del Gobierno y de las autoridades locales. Al mismo tiempo, Interior mantiene que no recibió del servicio de inteligencia una advertencia concreta sobre una entrada masiva.
La controversia coloca indirectamente a Fernando Grande-Marlaska en el centro del debate. Si existían señales de una escalada, la pregunta es quién debía integrarlas, evaluarlas y activar los mecanismos de respuesta. Robles no señaló directamente al ministro del Interior, pero su relato sobre la información disponible y los canales por los que circuló deja abierta esa cuestión.
Robles cerró su intervención reivindicando una respuesta conjunta de las instituciones españolas y europeas. Defendió reforzar los medios de las fuerzas de seguridad, los servicios de inteligencia y las autoridades judiciales frente a las mafias, al tiempo que reclamó mantener la cooperación con Rabat. También aseguró que el Gobierno proporcionará a Ceuta los medios y refuerzos necesarios para recuperar la percepción de protección que, según reconoció, se ha deteriorado durante la crisis. @mundiario