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Mundiario 28 Aug, 2026 13:04

¿Quién es Astrid Gil-Casares? De su relación epistolar con Jeffrey Epstein a la polémica venta del ático de Ayuso

Hay nombres que aparecen en la actualidad por una sola razón y otros que parecen atravesar mundos completamente distintos. Astrid Gil-Casares pertenece a este segundo grupo. Escritora, economista y empresaria, vinculada durante años a la alta sociedad española, su nombre ha reaparecido en 2026 por dos asuntos que, a primera vista, poco tienen que ver entre sí: los documentos relacionados con Jeffrey Epstein y la controvertida operación inmobiliaria de la Comunidad de Madrid en Chamberí.

La conexión con Epstein se conoció tras la publicación de nuevos documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Los archivos muestran que la empresaria y el financiero estadounidense mantuvieron comunicaciones entre 2017 y 2019, hasta poco antes de su detención. Los mensajes incluyen conversaciones personales, fotografías, referencias literarias y propuestas para encontrarse.

Pero una precisión resulta fundamental: aparecer en los archivos de Epstein no significa haber participado en sus delitos. La documentación publicada permite acreditar el contacto entre ambos, pero no demuestra que ella tuviera conocimiento o participación en las actividades criminales de Epstein. De hecho, las informaciones publicadas sobre sus comunicaciones describen principalmente intercambios personales y literarios.

Una mujer de la alta sociedad que decidió convertirse en escritora

Gil-Casares nació en Madrid en 1973 y desarrolló inicialmente su trayectoria profesional en el mundo financiero. Trabajó en banca de inversión y posteriormente puso en marcha su propia actividad empresarial.

Su nombre adquirió una mayor notoriedad en España por su matrimonio con Rafael del Pino, presidente de Ferrovial. La pareja se casó en 2006 y tuvo tres hijos antes de divorciarse una década después.

Tras aquella etapa, la economista desarrolló una carrera vinculada a la escritura. Publicó novelas y también participó como guionista cinematográfica. Su literatura ha estado muy relacionada con los ambientes sociales que conoce de primera mano y con asuntos como las relaciones sentimentales, el dinero, la maternidad, el divorcio y las contradicciones de las mujeres pertenecientes a las clases acomodadas.

Precisamente esa combinación de dinero, alta sociedad, literatura y relaciones personales explica parte del interés que ha despertado su figura en los últimos años.

¿Qué relación tuvo realmente con Jeffrey Epstein?

Esta es probablemente la parte más llamativa de su biografía reciente. Los documentos difundidos por las autoridades estadounidenses revelaron que Gil-Casares intercambió mensajes con Epstein durante varios años. En las conversaciones aparecen referencias a libros, personajes literarios y cuestiones personales, además de intentos de organizar encuentros.

Uno de los últimos intercambios conocidos se produjo en julio de 2019, justo antes de que Epstein fuera detenido. Llegó a escribirle después de conocer la noticia de su arresto, aunque él ya no respondió.

Astrid Gil-Casares, la vendedora del ático de la polémica de Ayuso, acepta por escrito que la Comunidad de Madrid revele detalles sobre la comprahttps://t.co/h6cuqY9A8I

— EL PAÍS Madrid (@el_pais_madrid) August 28, 2026

La publicación de estos mensajes provocó que su nombre fuese asociado inmediatamente al escándalo Epstein. Sin embargo, esa asociación mediática debe diferenciarse de cualquier acusación penal: no hay base en esos documentos para afirmar que la escritoria participara en la red de explotación sexual por la que Epstein fue condenado y posteriormente procesado.

Y ahora aparece en el caso del ático de Ayuso

La segunda razón por la que Gil-Casares vuelve a estar en las noticias es mucho más reciente y tiene un protagonista muy diferente: Isabel Díaz Ayuso.

La Comunidad de Madrid adquirió por 6,3 millones de euros un ático de lujo situado en Chamberí. La operación fue realizada a través de la empresa pública Planifica Madrid y el inmueble, de unos 485 metros cuadrados y con una amplia terraza, estaba destinado inicialmente a ser utilizado como espacio de trabajo temporal para la presidenta madrileña durante las obras de la Real Casa de Correos.

La vendedora era Astrid Gil-Casares. La operación ha generado una fuerte polémica política porque la compra no se hizo pública inicialmente y porque posteriormente surgieron dudas sobre el procedimiento utilizado, el destino del inmueble y la decisión de adquirir una propiedad de estas características para un uso temporal. Además, la Comunidad de Madrid ha decidido poner posteriormente el inmueble a la venta, lo que ha añadido otra capa de controversia a una operación que ya estaba bajo escrutinio.

El último giro: Gil-Casares acepta que se conozcan los documentos

La historia ha dado un nuevo giro este 28 de agosto.

Gil-Casares ha autorizado por escrito a la Comunidad de Madrid a revelar la información de la operación que le afecta, después de haber sido notificada como tercera interesada en las solicitudes de transparencia. Según El País, la vendedora no fue quien impuso originalmente la cláusula de confidencialidad que ha rodeado parte del expediente.

El movimiento resulta relevante porque la falta de información sobre la compra ha sido uno de los principales argumentos utilizados por la oposición madrileña para cuestionar la operación. La Comunidad todavía debe resolver las distintas solicitudes de acceso a la documentación, mientras el asunto continúa generando presión política sobre el Ejecutivo de Ayuso.

La peculiaridad con esta mujer es que su nombre aparece ahora conectado a dos controversias completamente distintas. Por un lado, está su contacto con Epstein, documentado en los archivos estadounidenses y prolongado durante años. Por otro, está una operación inmobiliaria con dinero público que ha generado dudas políticas y que ha terminado con la Comunidad de Madrid poniendo el inmueble a la venta.

Una economista convertida en escritora y figura habitual de la alta sociedad ha terminado ocupando un lugar inesperado en la actualidad política y mediática. Primero por los archivos de Epstein; ahora por la venta de un ático millonario al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

Dos historias diferentes, dos polémicas distintas y un mismo nombre que vuelve a estar bajo los focos. @mundiario

 

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