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Mundiario 30 Sep, 2026 02:58 (5 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

China abre sus puertas al viajero: por qué 2026 está cambiando la forma de descubrir el gigante asiático

China abre sus puertas al viajero: por qué 2026 está cambiando la forma de descubrir el gigante asiático
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• China elimina visado para españoles hasta 30 días
• Red ferroviaria supera los 50.000 km de alta velocidad
• Aumento del 33,7% en turistas españoles a China

China lleva años despertando curiosidad entre los viajeros más intrépidos, aunque siempre va asociada de una sensación de inseguridad dadas las evidentes diferencias culturales. Visados, un ecosistema digital propio, distancias enormes y una barrera idomática real hacen que muchos viajeros perciban este destino más complejo que Japón, Tailandia o Corea del Sur. En 2026, sin embargo, varias de esas barreras se han reducido y el cambio ya se nota en cifras.

Viajar a China es más fácil que hace unos años

En 2025, más de 210.000 españoles viajaron a China, lo que se traduce en un 33,7% más que el año anterior y un máximo histórico, según datos del Ministerio de Cultura y Turismo chino difundidos por la Embajada de China en España.

El aumento coincide con una política de entrada más flexible: los ciudadanos españoles con pasaporte ordinario pueden entrar sin visado para estancias de hasta 30 días por turismo, negocios, visitas o tránsito. Esta medida estará vigente, en principio, hasta el 31 de diciembre de 2026.

Aunque esta simplificación no elimina todos los preparativos, sí cambia la percepción del viaje. Ya no es obligatorio rellenar muchas semanas antes una solicitud de visado para una estancia turística corta, algo que facilita los viajes tanto de una semana como de un mes incluso.

El tren está cambiando la escala del viaje

La otra gran transformación tiene lugar dentro del propio país. China cerró 2025 con 165.000 kilómetros de ferrocarril en funcionamiento, más de 50.000 de ellos de alta velocidad. Ese mismo año, la red ferroviaria transportó cerca de 4.590 millones de pasajeros.

Para el viajero, estas cifras se traducen en que puede recorrer un país gigantesco mediante rutas que hace unos años eran bastante más complejas de encajar. Por ejemplo, Pekín, Xi'an, Chengdu o Shanghái pueden combinarse en un mismo itinerario utilizando el tren en buena parte de los desplazamientos.

La logística sigue exigiendo planificación, pero la alta velocidad ha convertido las grandes distancias en una parte mucho más manejable del viaje y permite diseñar rutas ambiciosas sin depender continuamente de vuelos internos.

De Pekín y Shanghái a Zhangjiajie, Chongqing o Furong

Algo que también está cambiando a pasos agigantados es la China que interesa al viajero. Pekín, Xi'an y Shanghái siguen siendo grandes puertas de entrada, pero a estos ahora se suman otros destinos que hasta hace muy pocos años apenas aparecían en los itinerarios occidentales y actualmente están ganando mucho protagonismo.

Zhangjiajie es un gran ejemplo de ello. Entre enero y agosto de 2026 recibió 994.500 turistas internacionales, un 20,47% más que durante el mismo periodo del año anterior, procedentes de 196 países y regiones.

A ese nuevo mapa se suman también Chongqing, con su vertiginosa arquitectura vertical y los pueblos históricos de Furong, Fenghuanh o Chengdu, convertida en una parada habitual para quienes quieren ir más allá de lo clásico.

El crecimiento de estos destinos también ha hecho que haya más información disponible para organizar un viaje por libre a este país. Hoy, un blog de viajes como Comiviajeros puede reunir en una misma ruta Pekín, Xi'an, Chengdu, Chongqing, Fenghuang, Furong, Zhangjiajie, Shanghái y Hong Kong, además de explicar transportes, alojamientos y reservas a partir de una experiencia real sobre el terreno.

La gran barrera ya no es llegar, sino entender cómo funciona China

Que China sea más accesible no significa que funcione igual que otros destinos. El día a día continúa teniendo particularidades que conviene preparar antes de aterrizar.

Los pagos móviles tienen un enorme peso, muchas herramientas occidentales no funcionan como el viajero espera y aplicaciones como Alipay, WeChat o DiDi pueden terminar siendo mucho más útiles que algunos servicios habituales en Europa. La conectividad, los mapas, la traducción o la compra anticipada de determinados billetes también requieren algo de preparación.

Ese contraste forma parte del viaje. La diferencia es que ahora existe mucha más información para anticiparse a estas particularidades y resolver buena parte de ellas desde casa.

China quiere más viajeros, pero también está cambiando qué China visitamos 

La apertura de 2026 no consiste únicamente en eliminar un trámite. La combinación de entrada sin visado, mejores conexiones, una enorme red ferroviaria y más información práctica está haciendo posible que más viajeros se planteen descubrir China por su cuenta. 

Pero quizá el cambio más interesante es otro y es que el viaje ya no termina en la Gran Muralla, los guerreros de Xi'an y el skyline de Shanghái. Cada vez más rutas miran hacia montañas, ciudades interiores y pueblos que hasta hace poco quedaban fuera del radar internacional. 

China se está abriendo al viajero, pero también está ampliando la imagen que el viajero tiene de China.

 

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