Ante los señalamientos sobre supuestos riesgos estructurales en las obras del Metro provocados por las lluvias, el Gobierno de Nuevo León afirmó que las nuevas instalaciones cuentan con plena seguridad técnica.
Abraham Vargas, encargado de Despacho del Instituto de Movilidad y Accesibilidad, explicó que el proyecto ejecutivo de la Línea 4 fue diseñado bajo los escenarios hidráulicos y geológicos más severos del Río Santa Catarina, garantizando que el viaducto mantenga su estabilidad sin requerir obras de protección adyacentes.
Durante la explicación del proyecto, Vargas detalló que los 7 kilómetros de la Línea 4, ubicados mayoritariamente en la margen norte del Río Santa Catarina, cuentan con estudios hidrológicos e hidráulicos elaborados según la normativa más exigente.
Para determinar la capacidad de resistencia se utilizó un periodo de retorno de mil años, estableciendo un caudal de diseño de 5 mil 137 metros cúbicos por segundo.
El funcionario remarcó que los cálculos de ingeniería descartaron cualquier apoyo o sustento del terreno adyacente.
“No consideramos que el terreno en torno a la columna o el terreno en torno a cada apoyo contribuya a la robustez o a la fortaleza de la propia estructura del metro. Es decir, y esto es importante comentarlo, el Metro se sostiene por sí mismo, no necesita una protección porque fue diseñado tomando en consideración la máxima creciente del caudal en la sección en donde el terreno es más desfavorable”.
Vargas reiteró que el Metro en la Línea 4, en todas las columnas cercanas al río, no requieren una estructura adicional. El metro se sostiene por sí solo.
Cimentación profunda en roca y continuidad operativa tras huracanes
Para asegurar que la estructura permanezca inalterable, las pilas de cimentación se extendieron hasta 36 metros de profundidad, logrando hincarse más de 4 metros directamente en la capa de roca firme (profundidad equivalente a 2.5 veces el diámetro de cada pila).
Este diseño permite que, incluso ante un huracán o una creciente que erosione la totalidad del talud y deje la cimentación expuesta, el sistema mantenga su integridad y pueda seguir prestando servicio a la ciudadanía.
“Se puede erosionar por completo el talud y este diseño de cimentación otorga la firmeza necesaria para garantizar la integridad del viaducto y, lo más importante, si esto llegase a ocurrir, no tenemos que suspender operaciones”.
El funcionario agregó que en el caso de que exista un huracán que haga que crezca el caudal y que incluso se erosione por completo el talud, el metro está diseñado para seguir funcionando, entre tanto se puede volver a reparar y reconformar el talud.
Certificación de terceros y lecciones históricas
Como mecanismo inédito en las obras del Metro en México, el proyecto está respaldado por una entidad tercera independiente acreditada ante la EMA y organismos internacionales de certificación.
Esta empresa audita cada pila, zapata y columna, generando un expediente técnico antes de otorgar la certificación correspondiente.
Para contextualizar la resistencia de estas cimentaciones profundas, Vargas recordó el desempeño de la Línea 1, cuya estructura cruzó inundaciones históricas en el Río Santa Catarina dejando sus bases expuestas sin poner en riesgo la operación ni la seguridad estructural durante sus 35 años de servicio.
En contraste, citó el caso de la Línea 2 (construida en 2005), la cual no aplicó estas normas en su proyecto ejecutivo original y requirió ser cerrada durante 11 meses para un proceso de reforzamiento estructural.