La visita de Estado de Emmanuel Macron a España afronta este miércoles una de sus escenas más significativas: el presidente francés se reúne con Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa mientras el Tratado de Amistad y Cooperación que ambos firmaron en Barcelona en 2023 vuelve a quedar bloqueado en las Cortes. El encuentro se produce, además, apenas una semana después de que el Tribunal Constitucional avalara por unanimidad la compatibilidad del acuerdo con la Constitución.
El Senado, donde el Partido Popular dispone de mayoría absoluta, rechazó la ratificación del tratado. El movimiento impide por ahora que el acuerdo entre en vigor y devuelve al primer plano una disputa que se prolonga desde hace años. El Congreso ya había dado luz verde al texto y Francia también lo había ratificado.
La controversia se concentra especialmente en una disposición que contempla la participación de un miembro del Gobierno francés en reuniones del Ejecutivo español y viceversa. Los Gobiernos de ambos países habían intercambiado cartas interpretativas para precisar que esa participación tendría lugar al margen de las reuniones ordinarias, pero el Partido Popular mantiene sus objeciones.
El bloqueo parlamentario contrasta con el contenido de la agenda que Macron desarrolla en Madrid. Antes de reunirse con Sánchez, el presidente francés ha participado junto a Felipe VI en el Foro de Comercio e Inversiones España-Francia, donde ambos han puesto el foco en la cooperación económica, energética y estratégica entre los dos países. El foro reúne a cientos de representantes empresariales de España y Francia.
Una alianza que va más allá del tratado
Macron ha reclamado durante el encuentro una respuesta europea frente a la competencia de China y ha defendido una mayor integración del mercado energético comunitario. Entre sus planteamientos figura avanzar en la circulación de electricidad descarbonizada dentro de la Unión Europea y reforzar la capacidad industrial europea.
Felipe VI, por su parte, ha situado las interconexiones eléctricas y ferroviarias y los proyectos de hidrógeno entre las áreas prioritarias de la cooperación bilateral. El monarca también ha defendido acuerdos industriales en materia de defensa que permitan desarrollar tecnologías estratégicas y reforzar la autonomía de la Unión Europea.
El mensaje que llega desde el ámbito económico y energético es, por tanto, distinto al que domina el debate parlamentario. Mientras el tratado permanece pendiente de ratificación, España y Francia mantienen intereses compartidos en ámbitos que afectan directamente a la seguridad energética, la industria, las infraestructuras y la posición europea frente a otras potencias.
El Constitucional ya avaló el acuerdo
El momento elegido para el rechazo del Senado añade otra capa de tensión institucional. El Tribunal Constitucional declaró el pasado 23 de septiembre que el Tratado de Amistad y Cooperación es conforme con la Constitución, después de que la Cámara Alta planteara dudas sobre una de sus disposiciones. La decisión fue adoptada por unanimidad.
Pese a ese pronunciamiento, el Senado ha vuelto a impedir que el acuerdo avance directamente. El procedimiento parlamentario todavía contempla mecanismos para resolver el desacuerdo entre ambas cámaras, por lo que el rechazo no equivale necesariamente al final definitivo del tratado. El Gobierno español ha expresado su intención de continuar trabajando para lograr su aprobación.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha acusado al PP de bloquear el acuerdo y ha defendido que su entrada en vigor favorecería la cooperación entre ambos países y la construcción europea. El PP sostiene, en cambio, sus reparos sobre el contenido del tratado, especialmente en relación con la presencia de ministros de un país en órganos del Ejecutivo del otro.
Macron mantiene abierta la puerta al acuerdo
La visita de Macron transcurre así entre dos imágenes contrapuestas. Por un lado, el presidente francés comparte con las autoridades españolas una agenda centrada en comercio, energía, defensa y cooperación europea. Por otro, el principal instrumento bilateral diseñado para institucionalizar parte de esa relación permanece atrapado en el procedimiento parlamentario español.
El propio Macron se mostró convencido durante la cena de gala ofrecida por Felipe VI y la reina Letizia de que el Tratado de Amistad terminará saliendo adelante. Su presencia en Madrid, por tanto, no se limita al protocolo de una visita de Estado: también pone de relieve hasta qué punto la relación entre París y Madrid se desarrolla mientras uno de sus acuerdos políticos más relevantes sigue pendiente de desbloqueo.
Tras la reunión en Moncloa, Sánchez y Macron comparecerán ante los medios. Sus declaraciones permitirán comprobar hasta dónde llega la voluntad de ambos Gobiernos de separar la cooperación bilateral de la disputa parlamentaria y qué margen queda para recuperar el tratado firmado hace tres años. @mundiario