
Tras 40 días y 40 noches de guerra, Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, aludió el miércoles a la providencia divina al declarar a los periodistas que las fábricas de armas de Irán habían quedado reducidas a escombros, su ejército inoperante durante años y su líder supremo herido y desfigurado, todo ello por un alto el fuego temporal.
“Irán suplicó este alto el fuego, y todos lo sabemos”, dijo Hegseth en la primera rueda de prensa del Pentágono desde que Donald Trump anunciara una pausa de dos semanas en las hostilidades el martes por la noche.