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Radar Inteligente
Quadratin 08 Apr, 2026 16:47

Hablando en Serio“He perdido a un hijo…”

Mi abuela rezaba: “Señor, nunca me des dolor de hijo…”, refiriéndose a la pena de perder un hijo antes de irse ella… y había una razón, para una madre no hay mayor dolor que perder a un hijo.

A Paty la conozco desde hace años, primero compartiendo los alimentos, nos conocimos en un pequeño restaurante de Uruapan en Michoacán y después compartiendo una linda amistad en donde conviví con ella en paseos con sus amigas y con sus hijos, en aquellos años unos pequeñines… Después coincidimos en campañas políticas, aunque con diferentes partidos, en el 2003 yo intenté ser diputado por el naciente partido, “México Posible”, dirigido por Patricia Mercado, lo que sustentó con Paty una amistad relacionada en el respeto a pesar de las diferencias políticas; por cierto perdí esa elección, la única en la que he participado, tema que trataré en otra colaboración.
La amistad con Paty se construyó entre recuerdos, diferencias y respeto.

Después la vida nos llevó por diferentes caminos y con diferentes actividades, ella logró su aspiración de ser maestra, yo me dediqué al desarrollo social en Guanajuato, pero con todo y la distancia el afecto se mantuvo, y es que cuando dos personas comparten detalles de vida de esos que unen como la amistad, el cariño por sus hijos o la solidaridad con los amigos, o cuando se comparte la risa y la aventura asociada a la emoción de vivir dejando huella y memoria en el corazón, la memoria sigue intacta y permanece a pesar del tiempo y a la distancia… Hace unos días casualmente nos reencontramos en FaceBook, red que casi no acostumbro a usar. El reencontrarme con Paty me dio mucho gusto; como cascada regresaron a mi mente los gratos recuerdos compartidos, desde su vestido rosa, con el que la conocí, hasta sus expresiones de afecto compartidas a través de nuestra amistad; así me enteré de su tristeza porque perdió a un hijo, y si bien su vida se alegra compartiendo con sus nietas, esa huella y esa tristeza no se quieren borrar, aunque el mayor deseo de su hijo, esté donde esté, es que su madre sea feliz.
El reencuentro trajo recuerdos, pero también la noticia de una pérdida irreparable.

Hoy me hubiera gustado haber estado a su lado para acompañarla, para decirle que la muerte es parte de la vida, que la muerte no es mala, es solo un proceso que conduce a otras etapas donde las personas que queremos se nos adelantan y que pronto todos estaremos juntos de nuevo. Ella, a pesar del dolor me quiso comunicar lo que sentía, comparto:
La muerte se entiende como un proceso, aunque el dolor permanezca.

“He perdido un hijo. Ya hace casi cinco años que no te veo, muchas veces sentí ganas de hablar contigo, ¿sabes hijo? ¡Te extraño! y es por eso que escribo estas líneas. He pensado mucho como fue nuestra vida, juntos, en este plano y llegue a la conclusión que muchas ocasiones desperdicié la oportunidad de estar contigo. Creí que siempre estarías conmigo… ¡Estaba equivocada!
El dolor de una madre se expresa en la ausencia y el arrepentimiento.

¿No sé cómo se deja de ser madre? ¿O cómo se pasa este dolor? ¿O cómo se calma el corazón?, porque cuando se va un hijo te arrancan la mitad del alma, el tiempo se para como si la vida dejara de transcurrir. Sin embargo no todo es pena, tu forma de ser, tu risa, tu prisa en vivir, tu sentido del humor, el amor a tus hijas y a tu familia me ayudó a aceptar y a entender que tu misión en esta vida fue la de amar, amaste la vida y amaste a quienes la compartieron contigo. Sin duda fuiste mi maestro en eso, fuiste el primero, el que me enseñó a ser mamá, a saber, que la vida tenía un sentido y una razón a través de la vida misma. Tenías tanta prisa en vivir que dejaste una huella en todos los que te amamos, eras único: Esaú, me hiciste reír, llorar, disfrutar, amar a aceptar tu forma; aunque no del todo, pero siempre contigo, porque en nuestras diferencias prevalecía nuestro amor. Hoy me pregunto: ¿Cómo puedo venerar tu memoria? ¿Siendo mejor cada día, fortalecida con lo aprendido, amando a aquellos que te extrañan y sabiendo que la vida es breve y que un día es una oportunidad de amar, de apreciar la presencia y no esperar a que alguien especial se vaya?. Te amo hijo, hoy, mañana y siempre, hasta volver a estar contigo.”
Amar, aprender y recordar se convierten en el legado del hijo.

Hoy, en la distancia y con afecto me quedaría con la reflexión de Paty: ¿cómo puedo venerar tu memoria?, y respondería por Esaú: ¡siendo feliz, mamá!; entendiendo que pronto volverán a estar juntos para disfrutar de su cariño, madre e hijo, y tomados de la mano reírse de las cosas que nos suceden en vida… ¡Así de sencillo!
Honrar la memoria implica vivir con amor y plenitud.

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador.

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