El PSG no solo ganó al Liverpool, confirmó una tendencia que empieza a ser estructural en Europa. El 2-0 en París dejó una sensación clara: los de Luis Enrique fueron muy superiores, pero no remataron una eliminatoria que pudieron dejar prácticamente sentenciada. Más que el resultado, lo que impacta es la autoridad con la que el conjunto parisino vuelve a imponerse a un rival de la Premier.
El Liverpool llegó debilitado, tanto por resultados como por sensaciones. La reciente goleada sufrida ante el Manchester City en la FA Cup había dejado al equipo de Arne Slot en una posición delicada, lejos de la solidez que exhibió la temporada pasada. En París, esa fragilidad volvió a quedar expuesta, con un equipo sin identidad ni capacidad de respuesta ante el dominio rival.
La crítica ya no es puntual, es estructural. El Liverpool transmite la sensación de haber perdido su rumbo, de ser un equipo sin mecanismos claros, sostenido más por inercias que por convicciones. La continuidad de Slot empieza a generar dudas en un contexto donde los resultados no acompañan y el rendimiento colectivo está muy lejos de lo esperado.
Pero más allá del momento del Liverpool, el foco apunta al PSG. Lo suyo ante los equipos ingleses empieza a adquirir tintes de hegemonía. En la pasada edición de la Champions ya eliminó a Liverpool, Aston Villa y Arsenal, y en esta campaña ha vuelto a imponerse al Chelsea y ahora tiene encarrilada la eliminatoria ante los ‘reds’.
No es casualidad, es tendencia. El PSG ha encontrado una fórmula competitiva que le permite dominar a equipos históricamente incómodos por ritmo e intensidad. Hoy, el conjunto parisino no solo compite, somete. Y la Premier, que durante años marcó el paso en Europa, empieza a mirar de reojo a un rival que le ha tomado la medida sin complejos. @mundiario