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Mundiario 12 Oct, 2026 01:32 (6 min de lectura)
Observatorio Neutral

El eterno laberinto de la izquierda: el Frente Amplio busca líder mientras Podemos recela

El eterno laberinto de la izquierda: el Frente Amplio busca líder mientras Podemos recela

La izquierda alternativa vuelve a encontrarse con el mismo problema que ha marcado sus últimos ciclos electorales. Los partidos a la izquierda del PSOE intentan dar con la tecla para convertir la voluntad de concurrir unidos en un acuerdo concreto sobre liderazgo, listas y reparto de poder. A una semana de que expire el plazo para registrar las coaliciones de las elecciones generales del 29 de noviembre, el Frente Amplio sigue sin candidato oficial, no ha cerrado sus principales cabezas de lista y tampoco tiene asegurada la incorporación de todas las fuerzas que aspiran a formar parte de la candidatura.

Izquierda Unida (IU), Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar (MS) constituyen por ahora el núcleo del proyecto, pero las conversaciones siguen abiertas y el calendario electoral ha comprimido hasta el límite unas negociaciones que las formaciones pretendían desarrollar con más tiempo. La convocatoria anticipada ha dejado al espacio “con la casa a medio hacer”, según reconocen fuentes de las distintos sectores, justo cuando las diferencias sobre las candidaturas empiezan a adquirir una dimensión decisiva.

La irrupción de Ada Colau ha introducido una nueva variable. Después de que Más Madrid propusiera a la exalcaldesa de Barcelona como candidata a la Presidencia del Gobierno y como cabeza de lista por Barcelona, Colau se mostró dispuesta a asumir ese papel si la candidatura incorpora a más fuerzas. “Si estamos todas, yo también estaré”, afirmó en TVE. Su condición política es que el proyecto sea realmente amplio y no una reedición de la división que marcó la relación entre Podemos y Sumar.

La cuestión es dónde situar a Colau y, sobre todo, bajo qué mecanismo se confeccionarán las listas. Más Madrid plantea que encabece la candidatura por Barcelona, lo que implicaría que el ministro de Cultura Ernest Urtasun ocupara el segundo puesto, mientras que Podemos mantiene su propia propuesta de que la exministra de Igualdad, Irene Montero, sea tomada en cuenta como referente electoral y se realicen primarias abiertas para decidir la composición de las listas. La formación de la también exministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, ha registrado incluso un calendario propio para esas primarias, aunque todavía no existe un acuerdo con el resto de formaciones.

Montero ha insistido en que una interna es la vía que puede resolver la discusión sobre los nombres y los puestos. “La única forma de llegar a acuerdos son las primarias”, ha defendido, al tiempo que ha asegurado que Podemos participará en la candidatura que salga de ese proceso. El calendario planteado por la formación morada contempla la presentación de candidaturas hasta el 11 de octubre, las votaciones los días 14 y 15 y la publicación de resultados el día 16, prácticamente en el límite para registrar las coaliciones.

La lista de Madrid, un polvorín

Ahí reside una de las principales dificultades de la negociación. Podemos no solo discute si entra, sino también cómo entra y qué peso obtiene. La incorporación de la formación morada reduciría la cuota de las demás organizaciones en las listas, en un momento en el que las previsiones electorales son más ajustadas que en 2023. El problema no se limita a los puestos de salida: también está sobre la mesa el reparto de los recursos económicos y de la financiación que corresponda al futuro grupo parlamentario.

Izquierda Unida, que inicialmente había mostrado reservas ante determinadas fórmulas de integración, considera ahora que la presencia de Podemos puede resultar relevante para maximizar la representación conjunta en determinados territorios. El cálculo es especialmente importante en Andalucía, donde Adelante Andalucía ha decidido concurrir por separado y parte con una posición electoral que puede alterar el reparto de escaños en varias provincias. La negociación territorial se extiende también a la Comunidad Valenciana, donde Compromís mantiene su propia estrategia para construir una candidatura valenciana de izquierdas.

El movimiento de Más Madrid para proponer a Colau tampoco ha sido recibido de forma uniforme dentro del Frente Amplio. La iniciativa se adoptó sin un consenso previo entre todas las fuerzas y ha generado recelos en IU, especialmente por el modelo confederal que defiende la formación madrileña. Para unos sectores, la propuesta permite evitar una pugna directa con Colau; para otros, puede reforzar la posición de Más Madrid en el reparto territorial de las candidaturas.

La vía Colau gana enteros, pero no forma

La incertidumbre se extiende al propio liderazgo nacional. Hace apenas unos días las formaciones confiaban en poder anunciar al candidato esta semana. La llamada “vía Colau” ha ganado fuerza, pero todavía no existe un acuerdo definitivo. La exalcaldesa tampoco ha querido convertir su disponibilidad en una candidatura cerrada: su posición está vinculada a que el proyecto incorpore a Podemos y a otras fuerzas.

El problema recuerda inevitablemente a las negociaciones de 2023. Entonces, alrededor de quince formaciones acabaron formalizando sus acuerdos con Sumar a pocas horas del cierre del plazo, después de unas conversaciones especialmente tensas con Podemos. Aquella negociación dejó heridas políticas desde el nacimiento de Sumar y convirtió el reparto de las listas en uno de los principales conflictos del nuevo espacio.

Justamente el Frente Amplio había nacido precisamente con la intención de evitar aquella dinámica. Sus promotores habían defendido durante meses una construcción más horizontal, menos dependiente de los liderazgos personales y basada en acuerdos territoriales. La convocatoria electoral del 29-N ha obligado, sin embargo, a condensar en apenas unos días decisiones que exigían meses de negociación.

Mientras tanto, las organizaciones intentan apoyarse en dos elementos que consideran movilizadores: la crisis de la vivienda y la huelga general convocada para el 11 de noviembre, dos asuntos que permiten al espacio situar el coste de la vivienda y las condiciones materiales de vida en el centro de su discurso electoral. @mundiario

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